VII. Europa, América, Asia...

1. El renacimiento.

Después de la muerte de Gramsci, los cuadernos han sido tomados a cargo por Tatiana y expedidos más tarde, a sugerencia de Sraffa, a Moscú, vía la embajada soviética, donde llegan en junio 1938.

El hijo Giuliano ha evocado así el descubrimiento de las cosas de un padre jamás visto del cual, el calendario ruso, al lado de la fecha de su muerte, el 27 de abril, reproducía cada año un pequeño retrato:

“ Un día, finalmente, llegó el baúl que, para mí y, quizás, también para Delio, no obstante todo, representaba todavía algo de misterioso. Volviendo de la escuela he encontrado la casa insólitamente llena de gente. Vincenzo Bianco, que trabajaba en la Comintern, estaba en el centro de la pieza y, como un director de orquesta, dirigía la “ ceremonia ” de llegada de todo el material. Había ido a retirarlo al puerto de Leningrado, donde había llegado probablemente por la valija diplomática. En la caja había tantos libros, los cuadernos de la cárcel, las cartas y también algunos objetos que habían pertenecido a mi padre durante su detención: cubiertos de madera, los lentes,  las pantuflas ”.[208]

En el otoño de 1938, Togliatti, que se encontraba en España, comienza a recibir las primeras copias fotográficas de los manuscritos gramscianos. “ La situación era trágica ”, narra un testigo, Ambrogio Donini. “ La ciudad estaba siendo bombardeada día y noche por los Caproni y los Savoia-Marchetti italianos (...) En un modesto departamento del centro de Barcelona, a la luz de una candela, continuamente interrumpidos por las alarmas aereas, pero sin descender en los refugios, examinamos juntos, algunas tardes, las fotocopias recién llegadas de Moscú ”. Togliatti proyecta realizar la publicación de las Lettere y de una antología de los Quaderni del carcere, apenas se concluya la guerra de España. El segundo conflicto mundial retarda la iniciativa, pero Togliatti, en Rusia desde la primavera de 1940, encuentra modo de estudiar en detalle el legado literario del compañero desaparecido. Regresando a Italia, en marzo de 1944, el secretario del PCI se dedica sin demora a introducir la obra póstuma de Gramsci en plena cultura nacional.

En 1947, la edición en volúmenes de las Lettere dal carcere, no obstante, parcial, es un acontecimiento extraordinario. La Italia antifascista, de los comunistas a los liberales, redescubren la grandeza humana y civil de Gramsci, que creían desaparecida par siempre.

Carlo Muscetta escribirá: “ Se cuenta que una tarde (la anecdota está verificada) Benedetto Croce, después de haber ojeado las Lettere dal carcere, despertó a su hija predilecta y le leyó impulsado por un verdadero entusiasmo las líneas que más le habían impresionado ”.[209] Y será ese mismo Croce, en los autorizados Quaderni della “ Critica ”, quien hará el elogio sincero del epistolario de Gramsci, que recibía ese año, entre otros homenajes, el Premio Viareggio.

“El libro que ahora se publica con sus cartas pertenece también a quien es de otro partido o de un partido político opuesto, y le pertenece por una doble razón: por el respeto y el afecto que se sienten por todo aquel que, manteniendo alta la dignidad del hombre ha enfrentado peligros y persecuciones y sufrido la muerte por un ideal, que es lo que Antonio Gramsci hace con fortaleza, serenidad y simplicidad, de tal manera que sus cartas de la cárcel suscitan horror y rebelión interna contra el régimen que lo oprime y sojuzga; —y porque, como hombre de espíritu él fue de los nuestros, de aquellos que, en los primeros decenios del siglo, en Italia, esperaron formarse una mente filosófica e histórica adecuada a los problemas del presente, entre los cuales nos encontrábamos también, como un hombre maduro frente a los más jóvenes ”.[210]

Consonancia con los “ grandes discursos narrativos ” de la Eneida de Virgilio y de la Commedia dantesca, entreve Giacomo Debenedetti en las páginas gramscianas, definidas leopardinamente como “ historia de un alma ”.[211] Y la “ fuerza ”, el “ rigor ”, la “ sabiduría de la respiración ” del Gramsci escritor, reclamará también la atención de Carlo Bo.[212]

Pero algunos críticos se aprestan además en abrir una brecha sobre temas teóricos desarrollados en los Quaderni, aunque apenas en filigrana en las Lettere. Así, Luigi Russo hablará de Gramsci como “ el único comunista que se ha propuesto esclarecer especulativamente el pasaje del historicismo crociano a lo que él llamaba la filosofía de la praxis ”.[213]  Mientras Eugenio Garin recoge precozmente “ la línea de aquella historia de los intelectuales italianos en los cuales Gramsci pensaba de continuo ”.[214]

Incluso entre algunas polémicas y diferencias dentro y fuera del PCI, Togliatti ha, pues, dado  impulso a la mayor operación de política cultural de la posguerra. En efecto, a partir de los años siguentes y hasta el 1951, salen los seis volúmenes de los Quaderni, reagrupados por tema: Il materialismo storico e la filosofia di Benedetto Croce, Gli intellettuali e  la organizzazione della cultura, Il Risorgimento, Note sul Machiavelli, sulla politica e sullo Stato moderno, Letteratura e vita nazionale, Passato e presente.

Más laboriosa y compleja resultará la preparación para la prensa de los escritos políticos. Normalmente Gramsci no firmaba sus artículos de periódico, y, por lo tanto, el trabajo de identificación ha demandado todavía algunos años. En 1954 aparece L’Ordine Nuovo. 1919-1920, en el ‘58 los Scritti Giovanili. 1914-1918, Sotto la Mole. 1916-1920, en el ‘60,[215] Socialismo e fascismo. L’Ordine Nuovo. 1921-1922, en el ‘66 y, finalmente, en el ‘71, La costruzione del Partito comunista. 1923-1926.

Para acompañar esta gran edición de la obra gramsciana confiada originalmente por Togliatti a la editora Einaudi, otros volúmenes antológicos o de escritos en particular  aparecen en diversas editoriales italianas. En 1975 es, pues, publicada la edición crítica fundamental de los Quaderni, a cargo de Valentino Gerratana y cinco años más tarde se inaugurará, siempre en Einaudi, una nueva edición revisada y ampliada de toda la obra de Gramsci, que permanece, sin embargo,  inconclusa  [216]

Al menos dos generaciones de intelectuales marxistas y militantes comunistas italianos se forman con estos textos. Sin embargo, la influencia del debate gramsciano trasciende ampliamente los ámbitos del partido. Y a lo largo de medio siglo, en fases alternadas, marcadas por los principales momentos de la historia contemporánea, de la guerra fría al sesenta y ocho y a la actual era poscomunista, se desarrolla en torno a la obra de Gramsci una vasta “ disputa ” todavía no terminada.[217]

 

2. Más allá de los confines.

Las características de la importante “ operación Gramsci ” promovida por Togliatti, buscando presentar una conexión directa entre la contribución teórica del dirigente sardo y las orientaciones ideales y políticas del PCI, se reverberaban en principio también en el conocimiento de sus escritos en el extranjero. Y, en consecuencia, durante varios años determinar la asimilación, la crítica o simplemente el desinterés hacia el pensamiento gramsciano, va a ser ante todo la valoración positiva o no de la togliattiana “ vía italiana al socialismo ”.

De otra parte, hasta la muerte de Stalin, en los partidos de las así llamadas democracias populares, prevalecieron la cautela y directamente la sospecha en la confrontación con el autor de los Quaderni, ciertamente heterodoxo respecto a los cánones oficiales de la doctrina marxista-leninista. Actitudes no del todo diferentes se manifiestan en los otros partidos comunistas ligados a la Unión Soviética. Será necesario esperar el XX congreso del PCUS y el “ deshielo ” Kruschoviano para que el reconocimiento del legado de Gramsci se afirmara sobre el plano internacional. Por lo demás, hasta los años setenta, su principal motor permanecerá limitado a los intelectuales marxistas y comunistas.

Sin embargo, incluso antes de que Gramsci entrara de derecho en las facultades académicas de todo el mundo o se tradujera y se publicara por editoriales de cultura sin una orientación política precisa, no faltaron elementos de distinción en parangón con otros clásicos del marxismo. Entretanto, el interés por sus textos se manifestaba de modo espontáneo y autónomo. Ningún centro organizativo como hacían, por el contrario, los institutos de marxismo-leninismo y las ediciones en lenguas extranjeras de Moscú y Berlin en el caso de las obras de Marx, Engels, Lenin, que propagaba y facilitaba la publicación de las Lettere y de los Quaderni fuera de Italia.

En algunos países, después, la aproximación a Gramsci produce así bajo el signo de los estudios marxistas, ya, no obstante, abierta a orientaciones más vastas. Un ejemplo es Argentina, donde los Quaderni fueron traducidos muy rápidamente a partir de 1958.[218] Y si es verdad que en la iniciativa participaban un conjunto de jóvenes intelectuales comunistas, se puede observar que ésta “ se integra en un proceso más vasto de inserción de la cultura italiana en el país ”, atraído en la época también por el neorealismo y una cierta pertenencia a Italia desde los orígenes.[219]

Otro ejemplo confirma las diferentes facetas de la recepción extranjera de Gramsci. Más acá del océano, en Francia, tan cercana no sólo geográficamente, Gramsci es completamente ignorado. El PCF, “ la fuerza política que habría podido o debido estudiar a Gramsci, le manifiesta de hecho una hostilidad sorda y constante ”.[220] La rígida ortodoxia filosoviética del partido francés lo vuelve desconfiado hacia la original estrategia política de los compañeros italianos. De suerte que, recibiendo mecánicamente el significado de la “ operación Gramsci ” lanzada por Togliatti, ofrece tantas diferencias con respecto a su natural inspirador.

Un período de intenso estudio de la obra gramsciana se abrirá, no antes de 1965, más allá de los Alpes. Será Louis Althusser, duramente crítico en su confrontación con el historicismo humanista de Gramsci, pero al mismo tiempo conciente de la dimensión de su contribución al desarrollo del marxismo teórico el que lo introduzca en el debate francés. Y todavía, singular circunstancia, el éxito de Althusser en la izquierda latinoamericana bloqueará, al contrario durante los mismos años en Argentina y en Chile la precoz influencia gramsciana.

Extraordinariamente reveladora de la excentricidad de la obra de Gramsci es, verdaderamente, su permanente “ inactualidad ”, sea en relación con el contexto teórico y político de la Unión Soviética (donde ha sido conmemorado, a lo más, como un mártir antifascista), sea ante la apertura cultural de la Rusia de hoy. Se podría decir, en síntesis, que el pensamiento gramsciano ha sido considerado, en un comienzo, como excesivamente crítico y problemático en comparación con la vulgarización marxista-leninista radicada en ese país y, en un segundo momento, como demasiado ligado al marxismo para atraer las incluso legítimas aspiraciones de parte de los intelectuales rusos, de entrar en contacto con las autoridades occidentales largo tiempo opuestas al poder burocrático. Resultado: fuera por razones política o familiares, Rusia, que había jugado un papel de relieve en la vida de Gramsci era y permanece  “ quizás, el país menos “ gramsciano ” del mundo ”.[221]

Una edición en tres volúmenes de los artículos para L’Ordine Nuovo, algunas cartas de la cárcel y una selección de los Quaderni habían aparecido en la URSS a fines de los años cincuenta, aunque esto, obviamente, en concomitancia con el “ deshielo ”. Pero sólo una pequeña parte de los estudiosos soviéticos habían recogido entonces, fuera de la discusión en torno al problema del leninismo, la potencialidad teórica de los temas gramscianos como la hegemonía, la relación entre alta cultura y cultura de masa, la función de los intelectuales y así otras más. Bastante poco propicio para una ulterior inserción de las ideas de Gramsci en el complejo intelectual ruso, se revelerá luego el período inmediato de la “ estagnación ” política y social que va de los años setenta al inicio de los ochenta. Un período nuevo parece, por el contrario, destinado a abrirse con la perestroika y, a fines de 1989, se registra, en efecto, un aumento notable de los estudios sobre el pensador italiano y se inicia el proyecto de una traducción integral de los Quaderni del carcere. El repentino cambio de sistema político conduce sin embargo los emblemas de las “ tendencias decisivamente anticomunistas y antimarxistas. Diferencias y matices dentro del área marxista cuentan bien poco; el conjunto del patrimonio de las ideas que hace referencia al marxismo se encuentra bajo proceso. Y, en consecuencia, la presencia de Gramsci en la así llamada mentalidad democrática de la clase política dirigente, es casi inexistente ”.[222]

De todas estos signos aparece en primer lugar evidente como, por razones intrínsecas y extrínsecas, la obra de Gramsci ha evitado la jaula de algunas ortodoxias. Premisa necesaria para una excepcional circulación en naciones lejanas por historia, tradición ideológica, régimen político y condiciones económicas. La estructura abierta y la riqueza de los temas tratados en los Quaderni, han permitido además que ellos reunieran especialistas de variadas disciplinas, tales como la filosofía y la antropología cultural, la crítica literaria, la historiografía, la ciencia pedagógica y social. No se olvida, una vez más, la universalidad de las Lettere dal carcere, recogidas en todo el mundo como una límpida expresión de la moral laica moderna.

Es así pues que la atención inicial por Gramsci como patrimonio exclusivo de un restringido grupo de italianistas y de intelectuales del área marxista, no representan otra cosa que un capítulo en el conjunto de la crítica gramsciana. Otro capítulo es seguramente, el del descubrimiento de sus ideas por la vía de la notoriedad  internacional conquistada por el PCI en el tiempo de la secretaría de Enrico Berlinguer y del “ eurocomunismo ”.  Pero ahora, en muchos países, al lado de una lectura de Gramsci de una izquierda inclinada a seguir el ejemplo del comunismo democrático a la italiana está ya presente una lectura local con características propias y diferentes. Tanto es verdad que los estudios gramscianos al extranjero no han resentido del todo la disoluc ión del PCI. Al contrario, tal vez se han directamente multiplicado, como en Japón, donde los cursos universitarios dedicados a Gramsci han aumentado en número después de 1989.

No puede asombrar, desde otro lado, que en la España oprimida por la dictadura, el análisis del fascismo de Gramsci y la analogía entre su suerte y aquella de tantos exponentes de la oposición al régimen de Franco (lo que vale para la izquierda chilena después del golpe militar de Pinochet) hallan suscitado una participación especial. Mientras en la democracia liberal estadounidense los temas gramscianos mayormente discutidos son aquellos de las relaciones entre política y cultura, del papel de los intelectuales en la sociedad de masas, de la indagación sobre las clases subalternas aplicadas a las minorías afroamericanas. Y aún, que Gramsci halla sido trasplantado al filón de los cultural studies británicos o en la elaboración de los principios sociales de la teología de la liberación en Brasil.

 

4. De nuevo en Italia.

La historia de la fortuna de Gramsci en el mundo sanciona sin duda su definitivo ingreso entre los clásicos internacionales del pensamiento político contemporáneo. Pero este dato no parece todavía percibido a fondo en Italia, donde, al contrario, un auténtico reconocimiento de la “ clasicidad ” del autor de las Lettere y de los Quaderni continúa a suscitar algunas objeciones estériles. No obstante debería ser una opinión común el hecho que Gramsci representa mucho más que un capítulo del “ marxismo occidental ”, un epígono de Lenin o el compilador de un cuerpo doctrinal utilizado por un movimiento político desde ahora extinto. Basta pensar que sus escritos han estimulado en el extranjero renovadas lecturas de otros autores italianos, comenzando por Croce y Gentile, hasta pensadores más antiguos como Machiavelli y Vico, puestos en circulación por las indagaciones políticas y por las ideas historicísticas de Gramsci.

No obstante lo cual, al hojear cualquier manual escolar de la historia de la filosofía se  percibe una cierta vacilación a colocarlo a título pleno, al lado de los máximos filósofos nacionales. Cosa tanto más curiosa una vez descubierto que solamente otros cuatro italianos nacidos después del siglo XVI comparten con él el privilegio de figurar entre los autores más citados en la literatura del arte y humanidad de todos los países. [223]

El historiador inglés Eric Hobsbawm ha escrito: “ Algunas de las problemáticas discutidas con mayor fuerza en Italia representan no tanto una disputa sobre Gramsci sino una toma de posición en pro o (más seguido) en contra de esta o aquella fase de la política del PCI ”.[224]  Y conviene reflexionar sobre esta observación para intentar develar las razones por las cuales, al menos a partir del último decenio, la crítica gramsciana y la producción editorial extranjeras habían alcanzado y tal vez por fin sobrepasado por la masa, las innovaciones interpretativas y filológicas, de los estudios italianos. Es probable que tal paradoja tenga origen en el cambio de signo, asumido con el tiempo, de la tantas veces recordada “ operación Gramsci ”, impuesta por Togliatti en la posguerra y repropuesta de todas maneras, entre altos y bajos, con algunas adecuaciones, hasta la segunda mitad de los años setenta.

A la distancia, aparecen absolutamente indudables tanto la función influyente recubierta  por la sabia gestión comunista al promover la notoriedad de la figura y de la herencia literaria gramsciana, como los sucesivos límites que la “ operación Gramsci ” ha terminado por expresar aproximadamente un conocimiento en tanto que producto verdaderamente libre y desprejuiciado. No podía ser de otra manera si se considera que por un buen período de tiempo la difusión del binomio Gramsci/PCI ha servido también instrumentalmente para alimentar los intereses nacionales hacia el autor de los Quaderni, quizás poco leído y estudiado pero seguido en el centro de las polémicas periodísticas concernientes a las cuestiones generales de actualidad política. Natural, pues, que la declinación primero y la desaparición después del PCI no hallan permanecido sin consecuencias para la popularidad de Gramsci en Italia. Mientras en otros países la ausencia o la escasa presencia de esta “ operación ” ha permitido mantener inalterada al menos la atención científica hacia su obra, la que, a pesar de procesos a menudo tortuosos y poco esclarecedores, ha contribuído a darle vida al clima cultural y político local.  Y allí debe ser comprendido el mérito que se le ha atribuido al contenido de los textos gramscianos antes que a las inevitablemente cambiantes fortunas de un partido político. Con el consiguente refuerzo de la imagen de un Gramsci “ clásico ”, poco sujeto a las contingencias de la época.

No se ha olvidado que, en años no todavía lejanos, algunas resistencias a conferir a Gramsci el rango de “ clásico ” han emergido también en los ambientes comunistas italianos, preocupados que su inserción entre los máximos escritores nacionales no comportase su archivo bajo el ángulo de las ventajas políticas. De suerte que la relación entre Gramsci y el PCI ha ocupado una proporción desmesurada del debate, ha obstaculizado justamente la recepción de la clasicidad de una obra y retardado una renovación real en la aproximación hermenéutica a los Quaderni y a las Lettere dal carcere.Y ahora, para repasar creativamente el legado gramsciano, no nos resta hoy sino acoger las recientes sugerencias provenientes de los estudios extranjeros, habituados a mirar a Gramsci más allá del contexto tradicional y a probar su vitalidad en la confrontación crítica con los principales autores y corrientes de la cultura contemporánea.

-------------

[208] GRAMSCI, G., Ricordo di Tatiana, in T. Schucht, Lettere ai familiari, Roma, 1991,  p XIX.

[209] SANTARELLI, E.,  Gramsci ritrovato 1937-1947, Catanzaro, 1991  p. 291.

[210] SANTARELLI, E.,  Gramsci ritrovato 1937-1947, ed. cit.,  p. 269.

[211] SANTARELLI, E.,  Gramsci ritrovato 1937-1947, ed. cit.,  pp. 263-264.

[212] SANTARELLI, E.,  Gramsci ritrovato 1937-1947, ed. cit., p. 283.

[213] SANTARELLI, E.,  Gramsci ritrovato 1937-1947, ed. cit., p. 229.

[214] GARIN, E.,  "Le lettere di Gramsci", in Leonardo, giugno/agosto, 1947,  p. 245.

[215] Conjunto de artículos escritos por Gramsci bajo la rúbrica Sotto la Mole, del Avanti ! torinense, la que toma su nombre de una torre, La Mole dei ebrei, que se erigía en el centro de Torino, [N. de los Ts.]

[216] Para los títulos de los volúmenes publicados, véase la Advertencia de la p.3.

[217] LIGUORI, G., Gramsci conteso, Roma, 1996.

[218] Aparecerán así, El materialismo hisórico y la filosofía de Benedetto Croce, traducción de Isidoro Flaumbaum, Prólogo de Héctor P. Agosti, Lautaro, Buenos Aires, 1958;  Los intelectuales y la organización de la cultura, traducción de Raúl Sciarreta, Lautaro, Buenos Aires, 1960;   Literatura y vida nacional, traducción de José Aricó, prólogo de Héctor P. Agosti, Lautaro, Buenos Aires, 1961;  Notas sobre Maquiavelo, sobre política y sobre el Estado moderno, prólogo, traducción y notas de José Arico, Lautaro, Buenos Aires, 1962 [N. de los Ts.]

[219] FERNANDEZ-DIAZ, O.,  "In America latina",  in Gramsci in Europa e in America, Roma-Bari, 1995,  pp. 142-143.

[220] TOSEL, A., "In Francia",  in Gramsci in Europa e in America,  ed. cit.  p.5.

[221] GRIGOR’EVA, I., "In Russia", in Gramsci in Europa e in America,  ed. cit.  p. 71.

[222]  Ibídem.

[223] Cf., Gramsci en Europa e in America,  ed. cit.   p. XI.

[224] Gramsci in Europa e in America,   p. VIII.

-------------

Cronologia sumaria de la vida de Antonio Gramsci

 

1891. El 22 de enero nace en Ales (Oristano)

1911. Egresa del liceo en Cagliari y en noviembre se inscribe en la Facultad de Letras de la Universidad de Torino.

1913. Se inscribe en la seccional socialista turinesa.

1915. El 10 de diciembre comienza a formar parte de la redacción del Avanti!

1917. Continua la actividad periodística y asume la dirección de Il Grido del Popolo. Asume también como secretario de la comisión ejecutiva provisoria de la sección socialista de Turín.

1918. Il Grido del Popolo cesa de publicarse.

1919. Decide, con Angelo Tasca, Umberto Terracini y Palmiro Togliatti, dar vida a una reseña semanal de cultura socialista, L’Ordine Nuovo, cuyo primer número saldrá el 1ero de mayo.

1920. Participa en el movimiento de ocupación de las fábricas de septiembre. El 24 de diciembre cesa de aparecer el Ordine Nuovo semanal.

1921. El 1ero de enero aparece el Ordine Nuovo cotidiano, órgano de los comunistas turineses. Gramsci forma parte del Comité Central del Partido Comunista de Italia, constituido el 21 de enero en Livorno.

1922. En marzo es designado representante del partido en el Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista. El 26 de marzo parte para Moscú. Participa en junio en la Segunda conferencia de la Comintern. Se hospitaliza en una casa de reposo cerca de Moscú donde conoce a Giulia Schucht, la que se transformará en su mujer.

1923. Durante su estadía en Rusia es notificado de una orden de arresto por parte de la policía italiana. El 3 de diciembre llega a Viena, designado por el ejecutivo de la Internacional con instrucciones de mantener los vínculos entre el PCd’I y los otros partidos comunistas europeos.

1924. El 12 de febrero aparece en Milano el primer número de la Unitá. Desde el 1ero de marzo comienza a publicarse en Roma, quincenalmente, la tercera serie del Ordine Nuovo. El 6 de abril es elegido diputado por la circunscripción de Veneto. Entra en Italia el 12 de mayo. En agosto nace en Moscú su hijo Delio.

1925. En febrero conoce en Roma a Tatiana Schucht, hermana de Giulia. Participa entre marzo y abril en Moscú en la quinta sesión del Ejecutivo de la III Internacional.

1926. En enero, en Lyon (Francia), toma parte en el tercer congreso nacional del PCd’I. Después de una estadía de algunos meses en Italia, Giulia da a luz en Moscú el segundo hijo, Giuliano. No obstante su inmunidad parlamentaria, el 8 de noviembre Gramsci es arrestado y recluído en la cárcel de Regina Coeli. El 18 de noviembre es asignado a relegación por cinco años. El 7 de diciembre llega a la isla de Ustica.

1927. El 14 de enero es objeto una orden de traslado emanada del Tribunal Militar de Milano. Deja Ustica el 20 de enero y el 7 de febrero es recluido en la cárcel judicial de San Vittore.

1928. El 19 de marzo recibe la sentencia y enviado a juicio frente al Tribunal Especial. Parte a Roma el 11 de mayo. El 28 se abre el proceso contra el grupo dirigente del PCd’I. El 4 de junio es condenado a 20 años y 4 meses de reclusión. El 22 es asignado a la Casa Penale Speciale di Turi di Bari.

1929. El 8 de febrero comienza a poner por escrito las notas del primero de los Quaderni del carcere.

1931. Ya seriamente enfermo, en agosto tiene una grave crisis.

1932. A continuación de las instrucciones de amnistía la condena le es reducida a 12 años y 4 meses.

1933. El 7 de marzo sobreviene una segunda crisis. En julio le pide a Tatiana que haga los trámites para su transferencia a la enfermería de otra cárcel. La petición es acogida y el 19 de noviembre deja Turi, con un tránsito en Cittavecchia. El 7 de diciembre es hospitalizado en estado de detención en la clínica del doctor Cusumano, en Formia.

1934. Envia la petición de libertad condicional que es acogida el 25 de octubre.

1935. En abril pide ser transferido a una casa de reposo en Fiesole. En junio es atacado por una tercera crisis. El 24 de agosto deja la clínica Cusumano y es recibido en la clínica Quisisana de Roma.

1937. Concluido en abril el período de libertad condicional, reencuentra la libertad plena. El 25 de ese mismo mes es atacado de una hemorragia cerebral. Muere el 27. Al día siguiente se realizan los funerales. Es inhumado en el cementerio de Verano, en Roma, y sus cenizas trasladadas luego, después de la liberación, al cementerio de los Ingleses.

 

 

Bibliografía Esencial

Bibliografia gramsciana, 1922-1988, a cura de J. M. Cammett, Roma, 1991.

Bibliografia gramsciana. Supplement updated to 1993, a cura de J. M. Cammett y M. L. Righi, Roma, 1995.

BADALONI, N.,  Il marxismo di Gramsci, Torino, 1975.

BUCI-GLUCKSMANN, C., Gramsci e lo Stato, Roma, 1976.

FIORI, G., Vita di Antonio Gramsci, Bari, 1966.

FIORI, G., Gramsci, Togliatti, Stalin, Roma-Bari, 1991.

FRANCIONI, G., L’officina gramsciana, Napoli, 1984.

GERRATANA, V., Gramsci. Problemi di metodo, Roma, 1997.

HOBSBAWM, E. J., Gramsci in Europa e in America, a cura de A. A. Santucci, Roma-Bari, 1995.

Letture di Gramsci, a cura di A. A. Santucci, Roma, 1987.

LIGUORI, G., Gramsci conteso, Roma, 1996.

LO PIPARO, F., Lingua intellettuali egemonia in Gramsci, Bari, 1979.

MANACORDA, M. A., Il principio educativo in Gramsci, Roma, 1970.

PAGGI, L., Le strategie del potere in Gramsci, Roma, 1984.

PISTILLO, M., Gramsci-Togliatti. Polemiche e dissensi nel 1926. Manduria-Bari-Roma, 1996.

SANTARELLI, E., Gramsci ritrovatto, 1937-1947, Catanzaro, 1991.

SPRIANO, P., Gramsci in carcere e il partito, Roma, 1977.

SRAFFA, P., Lettere a Tania per Gramsci, a cura di V. Gerratana, Roma, 1991.

TOGLIATTI, P., Gramsci, Roma, 1967.

 

Bibliografía Esencial en Castellano

Escritos de Antonio Gramsci traducidos al castellano

 

GRAMSCI, Antonio, El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce, traducción de Isidoro Flaumbaum, Prólogo de Héctor P. Agosti, Lautaro, Buenos Aires, 1958.

GRAMSCI, Antonio, Los intelectuales y la organización de la cultura, traducción de Raúl Sciarreta, Lautaro, Buenos Aires, 1960.

GRAMSCI, Antonio, Literatura y vida nacional, traducción de José Aricó, prólogo de Héctor P. Agosti, Lautaro, Buenos Aires, 1961

GRAMSCI, Antonio, Notas sobre Maquiavelo, sobre política y sobre el Estado moderno, prólogo, traducción y notas de José Arico, Buenos Aires, Lautaro, 1962

GRAMSCI, Antonio,  Maquiavelo y Lenin, Selección y prólogo de Osvaldo Fernández, Santiago de Chile, Nascimento, 1971.

GRAMSCI, Antonio. Antología, Selección, traducción y notas de Manuel Sacristán, Segunda edición, Madrid, Siglo XXI, 1974.

GRAMSCI, Antonio, Pasado y presente, traducción de Gabriel Ojeda Padilla, México, Juan Pablos editor, 1977

GRAMSCI, Antonio, El Risorgimento, traducción y notas de Stella Mastrangelo, México, Juan Pablos editor, 1980.

GRAMSCI, Antonio,  Cuadernos de la cárcel,  México, Era, 1981,  6 vol. (incompleto)

 

 

Escritos en castellano a propósito de Antonio Gramsci

 

Actualidad del pensamiento político de Gramsci, Introducción y selección de artículos de Francisco Fernandez Buey, Barcelona-Buenos Aires-México, Grijalbo, 1977.

ARICO, José, La cola del diablo, itinerario de Gramsci en América Latina, Caracas, Nueva Sociedad, 1988.

BUCI-GLUCKSMANN, Christine, Gramsci y el Estado, Segunda edición, México, Siglo XXI, 1978.

KANOUSSI, Dora, MENA, Javier, La revolución pasiva : una lectura de los cuadernos de la cárcel, Universidad Autónoma de Puebla, 1985.

.PORTANTIERO, Juan Carlos, Los usos de Gramsci, Cuadernos Pasado y Presente n° 54, México, 1977.

PORTELLI, Hugues, Gramsci y el bloque histórico, Séptima edición, México, Siglo XXI, 1980.

TEXIER, Jacques,  Gramsci, Barcelona-Buenos Aires-México, Grijalbo, 1979.

VV. A.A., El pensamiento revolucionario de Gramsci, Universidad Autónoma de Puebla, 1978.

V.V. AA., Gramsci, actualidad de su pensamiento y de su lucha, Santiago de Chile, Claudio Salemi, 1987.

V.V. AA., Gramsci y la izquierda europea, Coordinado por Juan Trías, Madrid, Fundación de Investigaciones Marxistas, 1991.

VV. AA., Gramsci y las ciencias sociales, Cuadernos Pasado y Presente n° 19, Sexta edición, México, 1980.

www.gramsci.org.ar