VII. Europa, América, Asia...
1. El
renacimiento.
Después de la muerte de Gramsci, los cuadernos
han sido tomados a cargo por Tatiana y expedidos más tarde, a sugerencia de
Sraffa, a Moscú, vía la embajada soviética, donde llegan en junio 1938.
El
hijo Giuliano ha evocado así el descubrimiento de las cosas de un padre jamás
visto del cual, el calendario ruso, al lado de la fecha de su muerte, el 27 de
abril, reproducía cada año un pequeño retrato:
“ Un día, finalmente,
llegó el baúl que, para mí y, quizás, también para Delio, no obstante todo,
representaba todavía algo de misterioso. Volviendo de la escuela he encontrado
la casa insólitamente llena de gente. Vincenzo Bianco, que trabajaba en la
Comintern, estaba en el centro de la pieza y, como un director de orquesta,
dirigía la “ ceremonia ” de llegada de todo el material. Había ido a
retirarlo al puerto de Leningrado, donde había llegado probablemente por la
valija diplomática. En la caja había tantos libros, los cuadernos de la cárcel,
las cartas y también algunos objetos que habían pertenecido a mi padre durante
su detención: cubiertos de madera, los lentes,
las pantuflas ”.[208]
En el otoño de 1938, Togliatti, que se
encontraba en España, comienza a recibir las primeras copias fotográficas de
los manuscritos gramscianos. “ La situación era trágica ”, narra un
testigo, Ambrogio Donini. “ La ciudad estaba siendo bombardeada día y
noche por los Caproni y los Savoia-Marchetti italianos (...) En un modesto
departamento del centro de Barcelona, a la luz de una candela, continuamente
interrumpidos por las alarmas aereas, pero sin descender en los refugios, examinamos
juntos, algunas tardes, las fotocopias recién llegadas de Moscú ”.
Togliatti proyecta realizar la publicación de las Lettere y de una antología de los Quaderni del carcere, apenas se concluya la guerra de España. El
segundo conflicto mundial retarda la iniciativa, pero Togliatti, en Rusia desde
la primavera de 1940, encuentra modo de estudiar en detalle el legado literario
del compañero desaparecido. Regresando a Italia, en marzo de 1944, el
secretario del PCI se dedica sin demora a introducir la obra póstuma de Gramsci
en plena cultura nacional.
En
1947, la edición en volúmenes de las Lettere
dal carcere, no obstante, parcial, es un acontecimiento extraordinario. La
Italia antifascista, de los comunistas a los liberales, redescubren la grandeza
humana y civil de Gramsci, que creían desaparecida par siempre.
Carlo
Muscetta escribirá: “ Se cuenta que una tarde (la anecdota está
verificada) Benedetto Croce, después de haber ojeado las Lettere dal carcere, despertó a su hija predilecta y le leyó impulsado
por un verdadero entusiasmo las líneas que más le habían impresionado ”.[209]
Y será ese mismo Croce, en los autorizados Quaderni
della “ Critica ”,
quien hará el elogio sincero del epistolario de Gramsci, que recibía ese año,
entre otros homenajes, el Premio Viareggio.
“El libro que ahora se
publica con sus cartas pertenece también a quien es de otro partido o de un
partido político opuesto, y le pertenece por una doble razón: por el respeto y
el afecto que se sienten por todo aquel que, manteniendo alta la dignidad del
hombre ha enfrentado peligros y persecuciones y sufrido la muerte por un ideal,
que es lo que Antonio Gramsci hace con fortaleza, serenidad y simplicidad, de
tal manera que sus cartas de la cárcel suscitan horror y rebelión interna contra
el régimen que lo oprime y sojuzga; —y porque, como hombre de espíritu él fue
de los nuestros, de aquellos que, en los primeros decenios del siglo, en
Italia, esperaron formarse una mente filosófica e histórica adecuada a los
problemas del presente, entre los cuales nos encontrábamos también, como un
hombre maduro frente a los más jóvenes ”.[210]
Consonancia con los “ grandes discursos
narrativos ” de la Eneida de
Virgilio y de la Commedia dantesca,
entreve Giacomo Debenedetti en las páginas gramscianas, definidas
leopardinamente como “ historia de un alma ”.[211]
Y la “ fuerza ”, el “ rigor ”, la “ sabiduría de la
respiración ” del Gramsci escritor, reclamará también la atención de Carlo
Bo.[212]
Pero
algunos críticos se aprestan además en abrir una brecha sobre temas teóricos
desarrollados en los Quaderni, aunque
apenas en filigrana en las Lettere.
Así, Luigi Russo hablará de Gramsci como “ el único comunista que se ha
propuesto esclarecer especulativamente el pasaje del historicismo crociano a lo
que él llamaba la filosofía de la praxis ”.[213] Mientras Eugenio Garin recoge precozmente
“ la línea de aquella historia de los intelectuales italianos en los
cuales Gramsci pensaba de continuo ”.[214]
Incluso
entre algunas polémicas y diferencias dentro y fuera del PCI, Togliatti ha,
pues, dado impulso a la mayor operación
de política cultural de la posguerra. En efecto, a partir de los años siguentes
y hasta el 1951, salen los seis volúmenes de los Quaderni, reagrupados por tema: Il
materialismo storico e la filosofia di Benedetto Croce, Gli intellettuali e la organizzazione della cultura, Il Risorgimento, Note sul Machiavelli, sulla politica e sullo Stato moderno, Letteratura e vita nazionale, Passato e presente.
Más
laboriosa y compleja resultará la preparación para la prensa de los escritos
políticos. Normalmente Gramsci no firmaba sus artículos de periódico, y, por lo
tanto, el trabajo de identificación ha demandado todavía algunos años. En 1954
aparece L’Ordine Nuovo. 1919-1920, en
el ‘58 los Scritti Giovanili. 1914-1918, Sotto la Mole. 1916-1920, en el ‘60,[215]
Socialismo e fascismo. L’Ordine Nuovo.
1921-1922, en el ‘66 y, finalmente, en el ‘71, La costruzione del Partito comunista. 1923-1926.
Para
acompañar esta gran edición de la obra gramsciana confiada originalmente por
Togliatti a la editora Einaudi, otros volúmenes antológicos o de escritos en
particular aparecen en diversas
editoriales italianas. En 1975 es, pues, publicada la edición crítica
fundamental de los Quaderni, a cargo
de Valentino Gerratana y cinco años más tarde se inaugurará, siempre en Einaudi,
una nueva edición revisada y ampliada de toda la obra de Gramsci, que
permanece, sin embargo, inconclusa [216]
Al
menos dos generaciones de intelectuales marxistas y militantes comunistas
italianos se forman con estos textos. Sin embargo, la influencia del debate
gramsciano trasciende ampliamente los ámbitos del partido. Y a lo largo de
medio siglo, en fases alternadas, marcadas por los principales momentos de la
historia contemporánea, de la guerra fría al sesenta y ocho y a la actual era poscomunista, se desarrolla en torno a
la obra de Gramsci una vasta “ disputa ” todavía no terminada.[217]
2. Más
allá de los confines.
Las características de la importante “ operación
Gramsci ” promovida por Togliatti, buscando presentar una conexión directa
entre la contribución teórica del dirigente sardo y las orientaciones ideales y
políticas del PCI, se reverberaban en principio también en el conocimiento de
sus escritos en el extranjero. Y, en consecuencia, durante varios años
determinar la asimilación, la crítica o simplemente el desinterés hacia el
pensamiento gramsciano, va a ser ante todo la valoración positiva o no de la
togliattiana “ vía italiana al socialismo ”.
De
otra parte, hasta la muerte de Stalin, en los partidos de las así llamadas
democracias populares, prevalecieron la cautela y directamente la sospecha en
la confrontación con el autor de los Quaderni,
ciertamente heterodoxo respecto a los cánones oficiales de la doctrina
marxista-leninista. Actitudes no del todo diferentes se manifiestan en los
otros partidos comunistas ligados a la Unión Soviética. Será necesario esperar
el XX congreso del PCUS y el “ deshielo ” Kruschoviano para que el
reconocimiento del legado de Gramsci se afirmara sobre el plano internacional.
Por lo demás, hasta los años setenta, su principal motor permanecerá limitado a
los intelectuales marxistas y comunistas.
Sin
embargo, incluso antes de que Gramsci entrara de derecho en las facultades
académicas de todo el mundo o se tradujera y se publicara por editoriales de
cultura sin una orientación política precisa, no faltaron elementos de
distinción en parangón con otros clásicos del marxismo. Entretanto, el interés
por sus textos se manifestaba de modo espontáneo y autónomo. Ningún centro
organizativo como hacían, por el contrario, los institutos de
marxismo-leninismo y las ediciones en lenguas extranjeras de Moscú y Berlin en
el caso de las obras de Marx, Engels, Lenin, que propagaba y facilitaba la
publicación de las Lettere y de los Quaderni fuera de Italia.
En
algunos países, después, la aproximación a Gramsci produce así bajo el signo de
los estudios marxistas, ya, no obstante, abierta a orientaciones más vastas. Un
ejemplo es Argentina, donde los Quaderni fueron
traducidos muy rápidamente a partir de 1958.[218]
Y si es verdad que en la iniciativa participaban un conjunto de jóvenes
intelectuales comunistas, se puede observar que ésta “ se integra en un
proceso más vasto de inserción de la cultura italiana en el país ”,
atraído en la época también por el neorealismo y una cierta pertenencia a
Italia desde los orígenes.[219]
Otro
ejemplo confirma las diferentes facetas de la recepción extranjera de Gramsci.
Más acá del océano, en Francia, tan cercana no sólo geográficamente, Gramsci es
completamente ignorado. El PCF, “ la fuerza política que habría podido o
debido estudiar a Gramsci, le manifiesta de hecho una hostilidad sorda y
constante ”.[220]
La rígida ortodoxia filosoviética del partido francés lo vuelve desconfiado
hacia la original estrategia política de los compañeros italianos. De suerte
que, recibiendo mecánicamente el significado de la “ operación
Gramsci ” lanzada por Togliatti, ofrece tantas diferencias con respecto a
su natural inspirador.
Un
período de intenso estudio de la obra gramsciana se abrirá, no antes de 1965,
más allá de los Alpes. Será Louis Althusser, duramente crítico en su
confrontación con el historicismo humanista de Gramsci, pero al mismo tiempo
conciente de la dimensión de su contribución al desarrollo del marxismo teórico
el que lo introduzca en el debate francés. Y todavía, singular circunstancia,
el éxito de Althusser en la izquierda latinoamericana bloqueará, al contrario
durante los mismos años en Argentina y en Chile la precoz influencia gramsciana.
Extraordinariamente
reveladora de la excentricidad de la obra de Gramsci es, verdaderamente, su
permanente “ inactualidad ”, sea en relación con el contexto teórico
y político de la Unión Soviética (donde ha sido conmemorado, a lo más, como un
mártir antifascista), sea ante la apertura cultural de la Rusia de hoy. Se
podría decir, en síntesis, que el pensamiento gramsciano ha sido considerado,
en un comienzo, como excesivamente crítico y problemático en comparación con la
vulgarización marxista-leninista radicada en ese país y, en un segundo momento,
como demasiado ligado al marxismo para atraer las incluso legítimas
aspiraciones de parte de los intelectuales rusos, de entrar en contacto con las
autoridades occidentales largo tiempo opuestas al poder burocrático. Resultado:
fuera por razones política o familiares, Rusia, que
había jugado un papel de relieve en la vida de Gramsci era y permanece “ quizás, el país menos
“ gramsciano ” del mundo ”.[221]
Una
edición en tres volúmenes de los artículos para L’Ordine Nuovo, algunas cartas de la cárcel y una selección de los Quaderni habían aparecido en la URSS a
fines de los años cincuenta, aunque esto, obviamente, en concomitancia con el
“ deshielo ”. Pero sólo una pequeña parte de los estudiosos
soviéticos habían recogido entonces, fuera de la discusión en torno al problema
del leninismo, la potencialidad teórica de los temas gramscianos como la
hegemonía, la relación entre alta cultura y cultura de masa, la función de los
intelectuales y así otras más. Bastante poco propicio para una ulterior
inserción de las ideas de Gramsci en el complejo intelectual ruso, se revelerá
luego el período inmediato de la “ estagnación ” política y social que va
de los años setenta al inicio de los ochenta. Un período nuevo parece, por el
contrario, destinado a abrirse con la perestroika
y, a fines de 1989, se registra, en efecto, un aumento notable de los estudios
sobre el pensador italiano y se inicia el proyecto de una traducción integral
de los Quaderni del carcere. El
repentino cambio de sistema político conduce sin embargo los emblemas de las
“ tendencias decisivamente anticomunistas y antimarxistas. Diferencias y
matices dentro del área marxista cuentan bien poco; el conjunto del patrimonio
de las ideas que hace referencia al marxismo se encuentra bajo proceso. Y, en
consecuencia, la presencia de Gramsci en la así llamada mentalidad democrática de la clase política
dirigente, es casi inexistente ”.[222]
De
todas estos signos aparece en primer lugar evidente como, por razones intrínsecas y
extrínsecas, la obra de Gramsci ha evitado la jaula de algunas
ortodoxias. Premisa necesaria para una excepcional circulación en naciones
lejanas por historia, tradición ideológica, régimen político y condiciones económicas.
La estructura abierta y la riqueza de los temas tratados en los Quaderni, han permitido además que ellos
reunieran especialistas de variadas disciplinas, tales como la filosofía y la
antropología cultural, la crítica literaria, la historiografía, la ciencia
pedagógica y social. No se olvida, una vez más, la universalidad de las Lettere dal carcere, recogidas en todo
el mundo como una límpida expresión de la moral laica moderna.
Es
así pues que la atención inicial por Gramsci como patrimonio exclusivo de un
restringido grupo de italianistas y de intelectuales del área marxista, no
representan otra cosa que un capítulo en el conjunto de la crítica gramsciana.
Otro capítulo es seguramente, el del descubrimiento de sus ideas por la vía de
la notoriedad internacional conquistada
por el PCI en el tiempo de la secretaría de Enrico Berlinguer y del
“ eurocomunismo ”. Pero
ahora, en muchos países, al lado de una lectura de Gramsci de una izquierda
inclinada a seguir el ejemplo del comunismo democrático
a la italiana está ya presente una lectura local con características
propias y diferentes. Tanto es verdad que los estudios gramscianos al
extranjero no han resentido del todo la disoluc ión del PCI. Al contrario, tal
vez se han directamente multiplicado, como en Japón, donde los cursos
universitarios dedicados a Gramsci han aumentado en número después de 1989.
No
puede asombrar, desde otro lado, que en la España oprimida por la dictadura, el
análisis del fascismo de Gramsci y la analogía entre su suerte y aquella de
tantos exponentes de la oposición al régimen de Franco (lo que vale para la
izquierda chilena después del golpe militar de Pinochet) hallan suscitado una
participación especial. Mientras en la democracia liberal estadounidense los
temas gramscianos mayormente discutidos son aquellos de las relaciones entre
política y cultura, del papel de los intelectuales en la sociedad de masas, de
la indagación sobre las clases subalternas aplicadas a las minorías
afroamericanas. Y aún, que Gramsci halla sido trasplantado al filón de los cultural studies británicos o en la
elaboración de los principios sociales de la teología de la liberación en
Brasil.
4. De
nuevo en Italia.
La historia de la fortuna de Gramsci en el
mundo sanciona sin duda su definitivo ingreso entre los clásicos
internacionales del pensamiento político contemporáneo. Pero este dato no
parece todavía percibido a fondo en Italia, donde, al contrario, un auténtico
reconocimiento de la “ clasicidad ” del autor de las Lettere y de los Quaderni continúa a suscitar algunas objeciones estériles. No
obstante debería ser una opinión común el hecho que Gramsci representa mucho
más que un capítulo del “ marxismo occidental ”, un epígono de Lenin
o el compilador de un cuerpo doctrinal utilizado por un movimiento político
desde ahora extinto. Basta pensar que sus escritos han estimulado en el
extranjero renovadas lecturas de otros autores italianos, comenzando por Croce
y Gentile, hasta pensadores más antiguos como Machiavelli y Vico, puestos en
circulación por las indagaciones políticas y por las ideas historicísticas de
Gramsci.
No
obstante lo cual, al hojear cualquier manual escolar de la historia de la
filosofía se percibe una cierta
vacilación a colocarlo a título pleno, al lado de los máximos filósofos
nacionales. Cosa tanto más curiosa una vez descubierto que solamente otros
cuatro italianos nacidos después del siglo XVI comparten con él el privilegio
de figurar entre los autores más citados en la literatura del arte y humanidad
de todos los países. [223]
El
historiador inglés Eric Hobsbawm ha escrito: “ Algunas de las
problemáticas discutidas con mayor fuerza en Italia representan no tanto una
disputa sobre Gramsci sino una toma de posición en pro o (más seguido) en
contra de esta o aquella fase de la política del PCI ”.[224] Y conviene reflexionar sobre esta
observación para intentar develar las razones por las cuales, al menos a partir
del último decenio, la crítica gramsciana y la producción editorial extranjeras
habían alcanzado y tal vez por fin sobrepasado por la masa, las innovaciones
interpretativas y filológicas, de los estudios italianos. Es probable que tal
paradoja tenga origen en el cambio de signo, asumido con el tiempo, de la
tantas veces recordada “ operación Gramsci ”, impuesta por Togliatti
en la posguerra y repropuesta de todas maneras, entre altos y bajos, con
algunas adecuaciones, hasta la segunda mitad de los años setenta.
A
la distancia, aparecen absolutamente indudables tanto la función influyente
recubierta por la sabia gestión
comunista al promover la notoriedad
de la figura y de la herencia literaria gramsciana, como los sucesivos límites
que la “ operación Gramsci ” ha terminado por expresar
aproximadamente un conocimiento en
tanto que producto verdaderamente
libre y desprejuiciado. No podía ser de otra manera si se considera que por un
buen período de tiempo la difusión del binomio Gramsci/PCI ha servido también
instrumentalmente para alimentar los intereses nacionales hacia el autor de los
Quaderni, quizás poco leído y
estudiado pero seguido en el centro de las polémicas periodísticas
concernientes a las cuestiones generales de actualidad política. Natural, pues,
que la declinación primero y la desaparición después del PCI no hallan permanecido
sin consecuencias para la popularidad de Gramsci en Italia. Mientras en otros
países la ausencia o la escasa presencia de esta “ operación ” ha
permitido mantener inalterada al menos la atención científica hacia su obra, la
que, a pesar de procesos a menudo tortuosos y poco esclarecedores, ha
contribuído a darle vida al clima cultural y político local. Y allí debe ser comprendido el mérito que se
le ha atribuido al contenido de los textos gramscianos antes que a las
inevitablemente cambiantes fortunas de un partido político. Con el consiguente
refuerzo de la imagen de un Gramsci “ clásico ”, poco sujeto a las
contingencias de la época.
No se ha olvidado que, en años no todavía lejanos, algunas resistencias a conferir a Gramsci el rango de “ clásico ” han emergido también en los ambientes comunistas italianos, preocupados que su inserción entre los máximos escritores nacionales no comportase su archivo bajo el ángulo de las ventajas políticas. De suerte que la relación entre Gramsci y el PCI ha ocupado una proporción desmesurada del debate, ha obstaculizado justamente la recepción de la clasicidad de una obra y retardado una renovación real en la aproximación hermenéutica a los Quaderni y a las Lettere dal carcere.Y ahora, para repasar creativamente el legado gramsciano, no nos resta hoy sino acoger las recientes sugerencias provenientes de los estudios extranjeros, habituados a mirar a Gramsci más allá del contexto tradicional y a probar su vitalidad en la confrontación crítica con los principales autores y corrientes de la cultura contemporánea.
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[208] GRAMSCI, G., Ricordo di Tatiana, in T. Schucht, Lettere ai familiari, Roma, 1991, p XIX.
[209] SANTARELLI, E., Gramsci ritrovato 1937-1947, Catanzaro, 1991 p. 291.
[210] SANTARELLI, E., Gramsci ritrovato 1937-1947, ed. cit., p. 269.
[211] SANTARELLI, E., Gramsci ritrovato 1937-1947, ed. cit., pp. 263-264.
[212] SANTARELLI, E., Gramsci ritrovato 1937-1947, ed. cit., p. 283.
[213] SANTARELLI, E., Gramsci ritrovato 1937-1947, ed. cit., p. 229.
[214] GARIN, E., "Le lettere di Gramsci", in Leonardo, giugno/agosto, 1947, p. 245.
[215] Conjunto de artículos escritos por Gramsci bajo la rúbrica Sotto la Mole, del Avanti ! torinense, la que toma su nombre de una torre, La Mole dei ebrei, que se erigía en el centro de Torino, [N. de los Ts.]
[216] Para los títulos de los volúmenes publicados, véase la Advertencia de la p.3.
[217] LIGUORI, G., Gramsci conteso, Roma, 1996.
[218] Aparecerán así, El materialismo hisórico y la filosofía de Benedetto Croce, traducción de Isidoro Flaumbaum, Prólogo de Héctor P. Agosti, Lautaro, Buenos Aires, 1958; Los intelectuales y la organización de la cultura, traducción de Raúl Sciarreta, Lautaro, Buenos Aires, 1960; Literatura y vida nacional, traducción de José Aricó, prólogo de Héctor P. Agosti, Lautaro, Buenos Aires, 1961; Notas sobre Maquiavelo, sobre política y sobre el Estado moderno, prólogo, traducción y notas de José Arico, Lautaro, Buenos Aires, 1962 [N. de los Ts.]
[219] FERNANDEZ-DIAZ, O., "In America latina", in Gramsci in Europa e in America, Roma-Bari, 1995, pp. 142-143.
[220] TOSEL, A., "In Francia", in Gramsci in Europa e in America, ed. cit. p.5.
[221] GRIGOR’EVA, I., "In Russia", in Gramsci in Europa e in America, ed. cit. p. 71.
[222] Ibídem.
[223] Cf., Gramsci en Europa e in America, ed. cit. p. XI.
[224] Gramsci in Europa e in America, p. VIII.
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Cronologia sumaria de la vida de Antonio Gramsci
1891. El 22 de enero nace en Ales (Oristano)
1911. Egresa del liceo en Cagliari y en
noviembre se inscribe en la Facultad de Letras de la Universidad de Torino.
1913. Se inscribe en la seccional socialista
turinesa.
1915. El 10 de diciembre comienza a formar
parte de la redacción del Avanti!
1917. Continua la actividad periodística y
asume la dirección de Il Grido del Popolo. Asume también como
secretario de la comisión ejecutiva provisoria de la sección socialista de
Turín.
1918. Il
Grido del Popolo cesa de publicarse.
1919. Decide, con Angelo Tasca, Umberto
Terracini y Palmiro Togliatti, dar vida a una reseña semanal de cultura
socialista, L’Ordine Nuovo, cuyo
primer número saldrá el 1ero de mayo.
1920. Participa en el movimiento de ocupación
de las fábricas de septiembre. El 24 de diciembre cesa de aparecer el Ordine Nuovo semanal.
1921. El 1ero de enero aparece el Ordine Nuovo cotidiano, órgano de los
comunistas turineses. Gramsci forma parte del Comité Central del Partido
Comunista de Italia, constituido el 21 de enero en Livorno.
1922. En marzo es designado representante del
partido en el Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista. El 26 de marzo
parte para Moscú. Participa en junio en la Segunda conferencia de la Comintern.
Se hospitaliza en una casa de reposo cerca de Moscú donde conoce a Giulia
Schucht, la que se transformará en su mujer.
1923. Durante su estadía en Rusia es notificado
de una orden de arresto por parte de la policía italiana. El 3 de diciembre
llega a Viena, designado por el ejecutivo de la Internacional con instrucciones
de mantener los vínculos entre el PCd’I y los otros partidos comunistas
europeos.
1924. El 12 de febrero aparece en Milano el
primer número de la Unitá. Desde el
1ero de marzo comienza a publicarse en Roma, quincenalmente, la tercera serie
del Ordine Nuovo. El 6 de abril es
elegido diputado por la circunscripción de Veneto. Entra en Italia el 12 de mayo.
En agosto nace en Moscú su hijo Delio.
1925. En febrero conoce en Roma a Tatiana
Schucht, hermana de Giulia. Participa entre marzo y abril en Moscú en la quinta
sesión del Ejecutivo de la III Internacional.
1926. En enero, en Lyon (Francia), toma parte
en el tercer congreso nacional del PCd’I. Después de una estadía de algunos
meses en Italia, Giulia da a luz en Moscú el segundo hijo, Giuliano. No
obstante su inmunidad parlamentaria, el 8 de noviembre Gramsci es arrestado y
recluído en la cárcel de Regina Coeli. El 18 de noviembre es asignado a
relegación por cinco años. El 7 de diciembre llega a la isla de Ustica.
1927. El 14 de enero es objeto una orden de
traslado emanada del Tribunal Militar de Milano. Deja Ustica el 20 de enero y
el 7 de febrero es recluido en la cárcel judicial de San Vittore.
1928. El 19 de marzo recibe la sentencia y
enviado a juicio frente al Tribunal Especial. Parte a Roma el 11 de mayo. El 28
se abre el proceso contra el grupo dirigente del PCd’I. El 4 de junio es
condenado a 20 años y 4 meses de reclusión. El 22 es asignado a la Casa Penale
Speciale di Turi di Bari.
1929. El 8 de febrero comienza a poner por
escrito las notas del primero de los Quaderni
del carcere.
1931. Ya seriamente enfermo, en agosto tiene
una grave crisis.
1932. A continuación de las instrucciones de
amnistía la condena le es reducida a 12 años y 4 meses.
1933. El 7 de marzo sobreviene una segunda
crisis. En julio le pide a Tatiana que haga los trámites para su transferencia
a la enfermería de otra cárcel. La petición es acogida y el 19 de noviembre deja Turi, con un tránsito en Cittavecchia. El 7 de diciembre es hospitalizado
en estado de detención en la clínica del doctor Cusumano, en Formia.
1934. Envia la petición de libertad
condicional que es acogida el 25 de octubre.
1935. En abril pide ser transferido a una casa
de reposo en Fiesole. En junio es atacado por una tercera crisis. El 24 de
agosto deja la clínica Cusumano y es recibido en la clínica Quisisana de Roma.
1937.
Concluido en abril el período de
libertad condicional, reencuentra la libertad plena. El 25 de ese mismo mes es
atacado de una hemorragia cerebral. Muere el 27. Al día siguiente se realizan
los funerales. Es inhumado en el cementerio de Verano, en Roma, y sus cenizas
trasladadas luego, después de la liberación, al cementerio de los Ingleses.
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