CARTA A LA MADRE

[Roma, 20-XI-1926; L. C. 7-8]

Carissima mamma,

he pensado mucho en ti estos días. He pensado en los nuevos dolores que iba a causarte, a tu edad y después de todos los sufrimientos que ya has pasado. Tienes que ser fuerte a pesar de todo, como lo soy yo, y tienes que perdonarme con toda la ternura de tu amor inmenso y de tu bondad. El saber que tú eres fuerte y paciente en el sufrimiento será un motivo de fuerza también para mí; piensa en ello y confírmamelo cuando me escribas a la dirección que te daré.

Yo estoy tranquilo y sereno. Moralmente estaba preparado para todo. Intentaré superar también físicamente las dificultades que me están esperando, y mantenerme siempre en equilibrio. Tú conoces mi carácter y sabes que siempre tengo una punta de alegre humorismo en el fondo; eso me ayudará a vivir.

No te había escrito todavía que me ha nacido otro hijo, se llama Giuliano, y me dicen que es robusto y que se desarrolla bien. Delio, en cambio, ha tenido la escarlatina estas últimas semanas, aunque en forma ligera, pero en este momento no sé cómo anda su salud; sé que había superado la fase crítica y que estaba recuperándose. No has de tener preocupaciones por tus nietos: su madre es muy fuerte y los sacará adelante muy bien con su trabajo.

Carissima mamma: no tengo fuerzas para seguir. He escrito otras cartas y he pensado en muchas cosas, y el no dormir me ha cansado un poco. Tranquiliza a todos. Diles que no tienen que avergonzarse de mí y que tienen que ponerse por encima de la moralidad mezquina y burda de los pueblos. Di a Carlo que él tiene ahora especialmente el deber de pensar en vosotros, de ser serio y trabajador. Grazietta y Teresina tienen que ser fuertes y serenas, especialmente Teresina, que, como me has escrito, va a tener otro hijo. También papá tiene que ser fuerte. Queridos todos, en este momento especialmente me duele el corazón al pensar que no siempre he sido con vosotros afectuoso y bueno como habría debido serlo y como lo merecíais. Queredme siempre a pesar de ello y acordaos de mí.

Os beso a todos. Y a ti, querida madre, un abrazo y una infinidad de besos,

Nino.

P. S.-Un abrazo a Paolo [90], y que quiera siempre a su Teresina y sea bueno con ella.

Y un beso a Edmea y a Franco.

90 Paolo Paulessu, cuñado de Gramsci; Teresina, hermana; Edmea y Franco, sobrinos de Gramsci.

http://www.gramsci.org.ar