La teoría del valor. Croce sostiene que la teoría del valor no es en la economía crítica una teoría del valor, sino "alguna otra cosa" fundada en una comparación elíptica, esto es, con referencia a una hipotética sociedad futura, etc. Pero la demostración no está conseguida, y su refutación se encuentra implícitamente en el mismo texto de Croce *. Hay que decir que la ocurrencia de la comparación elíptica es puramente literaria: en realidad, la teoría del valor-trabajo tiene toda una historia que culmina en las doctrinas de Ricardo, y los representantes históricos de esa doctrina no se proponían, ciertamente, hacer comparaciones elípticas * *. Hay que ver también si Croce conocía el volumen Das Mehrwert, que contiene la exposición del desarrollo histórico de la teoría del valor-trabajo. (Comparación cronológica entre la publicación del Mehrwert, póstuma y posterior a los volúmenes segundo y tercero de la Crítica de la Economía política [147 El Capital], y el ensayo de Croce.)

* Cfr. el primer capítulo del ensayo Per la interpretazione e la critica, etc.

** Esta objeción ha sido formulada por el profesor Graziadei [156] en el librito Capitale e salario; habría que ver si ya antes la había presentado alguien, y quién. Es tan obvia que debería venirle a uno enseguida a la pluma.

156 El miembro más destacado de la derecha del P.C.d'I. después de Angelo Tasca. Expulsado, como éste, por la dirección togliattiana en la fase de lucha contra la derecha (tras la derrota de la izquierda en el Congreso de Lyón). Pero Graziadei, a diferencia de Tasca, volvió a ingresar en el P.C.I., Graziadei era economista, y su tendencia cientificista irritó siempre a Gramsci, de tan distinta formación intelectual.

La cuestión, por tanto, es ésta: el tipo de hipótesis científica propio de la economía critica, que abstrae no principios económicos del hombre en general, de todos los tiempos y lugares, sino leyes de un determinado tipo de sociedad, ¿es arbitrario o es, por el contrario, más concreto que el tipo de hipótesis de la economía pura? Y, supuesto que un tipo de sociedad se presenta lleno de contradicciones, ¿es correcto abstraer uno sólo de los términos de esa contradicción? Por lo demás, toda teoría es una comparación elíptica, puesto que siempre se da en ella una comparación entre los hechos reales y la "hipótesis" depurada de estos hechos. Cuando Croce dice que la teoría del valor no es la "teoría del valor", sino alguna otra cosa, en realidad no destruye la teoría misma, sino que plantea una cuestión formal de nomenclatura: por eso los economistas ortodoxos no quedaron nada satisfechos de su ensayo *. Así tampoco es válida la observación a propósito del término "plusvalía", el cual expresa con mucha claridad lo que se quiere decir, precisamente por las razones que mueven la crítica de Croce; se trata del descubrimiento de un hecho nuevo, el cual se expresa con un término cuya novedad consiste en una formación precisamente contradictoria respecto de la ciencia tradicional; puede ser justo decir que no existen "plusvalores" en sentido literal, pero el neologismo tiene una significación metafórica, no literal, o sea: es una nueva palabra que no se resuelve en el valor literal de las formas etimológicas originarias.

* Cfr. en el libro M.S.E.M. el artículo en polémica con el profesor Racca.

Además de la objeción de que la teoría del valor tiene su origen en Ricardo, el cual, por supuesto, no se proponía conseguir una comparación elíptica en el sentido en que la piensa Croce, hay que añadir alguna serie más de razonamientos: ¿Era arbitraria la teoría de Ricardo y es arbitraria la solución, más precisa, de la economía crítica? ¿Y en qué punto del razonamiento estaría lo arbitrario o el sofisma?

Habría que estudiar bien la teoría de Ricardo, y especialmente la teoría de Ricardo acerca del Estado como agente económico, como fuerza que tutela el derecho de propiedad, o sea, el monopolio de los medios de producción. Es verdad que el Estado ut sic no produce la situación económica, sino que es expresión de ella; pero, de todos modos, se puede hablar del Estado como agente económico en cuanto que el Estado es precisamente sinónimo de esa situación. En efecto, si se estudia la hipótesis económica pura, como quería hacerlo Ricardo, ¿no hay que prescindir de esa situación de fuerza representada por los Estados y por el monopolio legal de la propiedad? La cuestión no es ociosa, como queda probado por los cambios introducidos en la situación de fuerza existente en la sociedad civil desde el nacimiento de las Trade Unions, por más que el Estado no haya cambiado de naturaleza. No se trataba, por tanto, en absoluto de una comparación elíptica realizada con vistas a una futura forma social distinta de la estudiada, sino de una teoría resultante de la reducción de la sociedad económica a la pura "economicidad", o sea, al máximo de determinación del "libre juego de las fuerzas económicas", en la cual, siendo la hipótesis básica la del homo oeconomicus, había que prescindir de la fuerza dada por el conjunto de una clase organizada en el Estado, de una clase que tenía en el Parlamento su Trade Union propia, mientras que los asalariados no podían coaligarse ni imponer la fuerza dada por la colectividad a cada individuo.

Ricardo, como, por lo demás, los otros economistas clásicos, estaba muy libre de prejuicios, y la teoría ricardiana del valor-trabajo no provocó ningún escándalo cuando se formuló *, porque en aquel momento no representaba ningún peligro, sino que aparecía simplemente como lo que era: una comprobación puramente objetiva y científica. El valor polémico y educativo moral y político, aun sin perder su objetividad, no le vendría sino con la Economía crítica. El problema se relaciona luego con la cuestión fundamental de la ciencia económica "pura", o sea, con la identificación de lo que debe ser el concepto y el hecho históricamente determinados, independientes de los demás conceptos y hechos pertenecientes a otras ciencias: el hecho determinado de la ciencia económica moderna no puede ser sino el de mercancía (producción y distribución de mercancías), y no un concepto filosófico como querría Croce, para el cual hasta el amor es un hecho económico, y toda la "naturaleza" se reduce al concepto de economía.

* Cfr. la Historia de las doctrinas económicas, de Gide y Ristel.

También habría que observar que, si así quiere decirse, todo el lenguaje es una serie de comparaciones elípticas, que la historia es una comparación implícita entre el pasado y el presente (la actualidad histórica) o entre dos momentos distintos del desarrollo histórico. ¿Y por qué es ilícita la elipsis cuando la comparación se hace con una hipótesis futura, mientras que, en cambio, sería lícita hecha con un dato pasado (el cual, en este caso, se toma precisamente como hipótesis, como punto de referencia útil para comprender mejor el presente)? El mismo Croce, al hablar de las previsiones, sostiene que la previsión no es sino un juicio especial acerca de la actualidad, única que se conoce, porque no se puede, por definición, conocer el porvenir, ya que no existe ni ha existido, y sólo se puede conocer lo existente *. Se tiene la impresión de que el razonamiento de Croce es más bien de literato y de fabricante de frases efectistas. (C. XXXIII; I.M.S. 208-211.)

* Cfr. las Conversazioni critiche, serie primera, págs. 150-153

www.gramsci.org.ar