Acerca del método de la investigación económica. En el examen de la cuestión del método de la investigación económica y del concepto de abstracción hay que examinar si la observación crítica hecha por Croce a la economía crítica --el que ésta procede a través de "una mezcla continua de deducción teórica y descripción histórica, de nexos lógicos y nexos de hecho" *-- no es precisamente uno de los rasgos característicos de la superioridad de la economía crítica sobre la economía pura, y una de las fuerzas que la hacen más fecunda para el progreso científico. Hay que observar, por lo demás, las manifestaciones de insatisfacción y hastío por parte del mismo Croce ante los procedimientos más corrientes de la economía pura, con sus bizantinismos y su manía escolástica de revestir de pomposo ropaje científico las vulgaridades más triviales del sentido común y las generalidades más vacías.

* Materialismo Storico ad Economia Marxistica, 4ta. ed., pág. 160.

La economía crítica ha buscado una justa proporción entre el método deductivo y el método inductivo, o sea: ha intentado construir hipótesis abstraídas no sobre la base indeterminada de un hombre en general, históricamente indeterminado y que no puede ser reconocido, desde ningún punto de vista, como abstracción hecha a partir de una realidad concreta, sino sobre la realidad de hecho, "descripción histórica", que suministra el presupuesto real para construir hipótesis científicas, o sea, para abstraer el elemento económico, o los aspectos del elemento económico sobre los cuales se quiere llamar la atención y ejercer el examen científico. De ese modo no puede existir el homo oeconomicus genérico, sino que se puede abstraer el tipo de cada uno de los agentes o protagonistas de la actividad económica que se han sucedido en la historia: el capitalista, el trabajador, el esclavo, el dueño de esclavos, el barón feudal, el siervo de la gleba. No es casual que la ciencia económica haya nacido en la edad moderna, cuando la difusión del sistema capitalista ha difundido también un tipo relativamente homogéneo de hombre económico, o sea, ha creado las condiciones reales por las cuales una abstracción científica se hacía relativamente menos arbitraria y menos genéricamente vacía que antes.

La relación entre la economía política y la economía crítica no se ha sabido mantener en sus formas orgánicas e históricamente actuales. ¿En qué se distinguen ambas corrientes de pensamiento por lo que hace al planteamiento del problema económico? ¿Se distinguen actualmente, en el contexto cultural actual, no en el de hace ochenta años? Eso no se aprecia en los manuales de economía crítica (por ejemplo, en el Précis [158]), y, sin embargo, ése es el tema que interesa en seguida a los principiantes y el que da la orientación general para toda la investigación posterior. En general, ese punto se da como obvio, y hasta como aceptado sin discusión, cuando ninguna de las dos cosas es verdad. Así ocurre que sólo los espíritus gregarios y que se quedan en realidad tan frescos ante la cuestión se orientan al estudio de los problemas económicos, con lo cual se hace imposible todo desarrollo científico. Lo que llama la atención es esto: que un punto de vista crítico, que requiere el máximo de inteligencia, de falta de prejuicios, de frescura mental y de inventiva científica, se ha convertido en un monopolio de cháchara de cerebros estrechos y mezquinos, que sólo por su posición dogmática consiguen mantener un lugar no, ciertamente, en la ciencia, pero sí en la bibliografía marginal de la ciencia. El peligro más grande en estas cuestiones es una forma de pensamiento osificado: hay que preferir hasta una cierta despreocupación desordenada, antes que la defensa filistea de posiciones culturales constituidas. (C. XXXIII; I.M.S. 265-266; son dos apuntes.)

158 El manual de los autores soviéticos Lapidus y Ostrovitianov.

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