Filosofía y democracia. Se puede observar el desarrollo paralelo de la democracia moderna y de determinadas formas de materialismo metafísico y de idealismo. La igualdad es buscada por el materialismo francés del siglo XVIII en la reducción del hombre a la categoría de historia natural, individuo de una especie biológica, distinto, no por calificaciones sociales e históricas, sino por dotes naturales, en todos los casos igual a sus semejantes. Esta concepción ha pasado al sentido común en la afirmación popular de que "todos hemos nacido desnudos" (si es que la afirmación del sentido común no precede a la discusión ideológica de los intelectuales). En el idealismo se halla la afirmación de que la filosofía es la ciencia democrática por excelencia en lo que se refiere a la facultad de razonar, común a todos los hombres; por lo cual se explica el odio de los aristócratas por la filosofía y las prohibiciones legales contra la enseñanza y la cultura por parte de las clases del viejo régimen.

Cantidad y calidad. Dado que no puede existir cantidad sin calidad (economía sin cultura, actividad práctica sin inteligencia y viceversa), cualquier contraposición de los dos términos es, racionalmente, un contrasentido. Y realmente, cuando se contrapone la calidad a la cantidad, con todas las necias variaciones al estilo de Guillermo Ferrero y Cía., lo que en realidad se hace es contraponer cierta calidad a otra calidad, cierta cantidad a otra cantidad, es decir, se hace una determinada política y no una afirmación filosófica. Si el nexo cantidad-calidad es inseparable, se plantea la duda: ¿dónde es más útil aplicar la fuerza de la propia voluntad: en el desarrollo de la cantidad o en el de la calidad? ¿Cuál de los dos aspectos es más fiscalizable? ¿Cuál más fácilmente mensurable? ¿Sobre cuál se pueden hacer previsiones, construir planes de trabajo? La respuesta no parece dudosa: el aspecto cuantitativo. Afirmar, por consiguiente, que se quiere trabajar sobre la cantidad,. que se quiere desarrollar el aspecto "corporativo" de la realidad, no quiere decir que se desea descuidar la "calidad"; significa, al contrario, que se quiere plantear el problema cualitativo del modo más concreto y realista, es decir, que se desea desarrollar la calidad del único modo en que tal desarrollo es fiscalizable y mensurable

El problema está vinculado a otro, expresado en el proverbio: Primum vivere, deinde philosophari. En realidad, no es posible separar el vivir del filosofar; sin embargo el proverbio tiene un significado práctico: vivir significa ocuparse especialmente de la actividad práctica económica; filosofar, ocuparse de actividades intelectuales, de otium litteratum. No obstante, hay quien "vive" solamente, quien se halla constreñido al trabajo servil, extenuante, etc., sin lo cual algunos no podrían librarse de la actividad económica para filosofar. Sostener la "calidad" contra la cantidad significa sencillamente lo siguiente: mantener intactas determinadas condiciones de vida social en las cuales algunos son pura cantidad y otros calidad. ¡Qué placentero es considerarse representantes de la calidad, de la belleza, del pensamiento, etc.! ¡No hay señora del "gran mundo" que no crea que su función es conservar sobre la tierra la calidad y la belleza!

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