-35- La teleología. En el problema de la teleología [estudio de los fines, ¿determinismo?...] aparece aun más evidentemente el defecto del Ensayo, al presentar las doctrinas filosóficas pasadas en un mismo plano de trivialidad, de suerte que el lector cree que toda la cultura pasada ha sido fantasmagoría de bacantes [mujeres en bacanal] delirantes. El método es reprochable desde muchos puntos de vista; un lector serio, que entienda sus nociones y profundice sus estudios cree que se están burlando de él y extiende su sospecha al conjunto del sistema. Es fácil creer que se ha superado una posición rebajándola, pero se trata de una pura ilusión verbal. Presentar tan burlescamente los problemas puede tener un significado, en Voltaire, pero no es Voltaire quien quiera ser, ni es, es un gran artista.

Así, el Ensayo presenta el problema de la teleología en sus manifestaciones más infantiles, mientras olvida la solución dada por Kant. Se podría demostrar, quizás, que en el Ensayo hay mucha teleología inconsciente, que reproduce sin saberlo el punta de vista de Kant; por ejemplo, el capítulo sobre "Equilibrio entre la naturaleza y la sociedad".

De las Xenie de Goethe: "El teleólogo: A un buen Creador del mundo adoramos, el cual, cuando creó el corcho, inventó justamente el tapón" (Trad. de B. Croce, en su vol. sobre Goethe, p. 262). Croce agrega esta nota: "Contra el finalismo extrínseco, generalmente aceptado en el siglo XVIII, y que Kant había criticado recientemente y sustituido con un concepto más profundo de la finalidad". En otra parte y de otra manera, Goethe repite el mismo motivo y dice que lo ha derivado de Kant: "Kant es el más eminente de los filósofos modernos, cuyas doctrinas han influido en mayor grado sobre mi cultura. La distinción entre el sujeto y el objeto y el principio científico de que cada cosa existe y se desarrolla por su razón propia e intrínseca (que el corcho no nace para servir de tapón a nuestras botellas) los he tenido en común con Kant y, como consecuencia, me apliqué mucho en el estudio de su filosofía". En la concepción de "misión histórica", ¿no podría descubrirse una raíz teleológica? Y realmente, en muchos casos adquiere un significado equívoco y místico. Pero en otros tiene un significado que, después del concepto kantiano de la teleología, puede ser sostenido y justificado por la filosofía de la praxis.

Cfr. Cuadernos 4 (XIII) y 8 (XXVIII)

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