-19- Sobre el arte. En el capítulo sobre el arte se afirma que, aun en las más recientes obras sobre estética se concibe la unidad de forma y de contenido. Este puede ser considerado como uno de los ejemplos más notorios de incapacidad crítica en el establecimiento de la historia de los conceptos y en la identificación del significado real de los conceptos según las diversas teorías. Realmente, la identificación de forma y de contenido es afirmada en la estética idealista (Croce), pero con presupuestos idealistas y terminología idealista. "Contenido" y "forma" no tienen, por lo tanto, el significado que el Ensayo supone. El hecho de que forma y contenido se identifiquen significa que en el arte el contenido no es "argumento abstracto", es decir, la intriga novelesca y la masa particular de sentimientos genéricos, sino el arte mismo, una categoría filosófica, un momento "distinto" del espíritu, etc. Tampoco "forma" significa "técnica", como supone el Ensayo.
Todos los motivos y esbozos de estética y de crítica artística contenidos en el Ensayo deben juntarse y analizarse. Pero, entretanto, puede servir de ejemplo el párrafo dedicado al Prometeo de Goethe. El juicio dado es superficial y extremadamente genérico. El autor, por lo que parece, no conoce la historia exacta de esta oda de Goethe, ni la historia del mito de Prometeo en la literatura mundial antes de Goethe y, especialmente, en el período precedente y contemporáneo a la actividad literaria de Goethe. Pero ¿puede emitirse un juicio, como el emitido en el Ensayo, sin conocer estos elementos? Por otra parte, ¿cómo hacer para distinguir lo que es más estrechamente personal en Goethe de lo que es representativo de una época y de un grupo social? Este tipo de juicios, de tanto en tanto está justificado, en cuanto no se trata de vacías generalidades en las que puedan meterse las cosas más dispares, sino que son precisos, demostrados, perentorios; de lo contrario estarían destinados solamente a difamar una teoría y a suscitar un modo superficial de tratar los problemas. (Debe recordarse siempre la frase de Engels contenida en la carta a un estudiante, publicada en el Sozial Akademiker.)
Se
podría hacer una exposición de la fortuna literaria, artística c ideológica
del mito de Prometeo, estudiando su comportamiento en las diversas épocas, y
qué conjunto de sentimientos e ideas contribuye a expresar sintéticamente en
cada oportunidad. Por lo que a Goethe respecta, resumo algunos elementos
iniciales, tomándolos de un artículo de Leonello Vincenti
("Prometeo", en el Leonardo de marzo de 1932). En la oda
¿quería Goethe hacer simple "mitología" versificada o expresaba su
actitud actual y viva hacia la divinidad, hacia el Dios cristiano? En el otoño
de 1773 (cuando escribió el "Prometeo" Goethe rechazaba resueltamente
las tentativas de conversión de su amigo Lavater: Ich bin kein Christ [no
soy cristiano]. Un crítico moderno (H. A. Korff) observa (según las
palabras de Vincenti): "Si al pensar en esas palabras dirigidas contra un
(!) Dios cristiano, se sustituye el nombre de Jehová por el concepto anónimo
(!!) de Dios, se sentirá de cuánto espíritu revolucionario está cargada la
Oda". (Comienzo de la Oda.: "¡Cubre tu cielo, Jehová, con velos de
nubes, y ejercítate, igual que el niño que decapita cardos, en encinas y
cumbres de montañas! ¡Déjame la tierra, y mi cabaña, que tú no has
construido; y mi hogar, cuyo fuego me envidias. Nada más miserable que vosotros
conozco bajo el sol, dioses!"). Historia religiosa de Goethe. Desarrollo
del mito de
Prometeo en el siglo XVIII, desde la primera formulación de Shaftesbury (a poet
is indeed a second maker, a just Promethteus under love [un poeta
es de hecho un segundo fabricante, un justo Prometeo bajo el amor]) a la
de los Stürmer und Dränger, que transportan a Prometeo de la
experiencia religiosa a la artística. Walzel ha sostenido el carácter
puramente artístico de la creación goethiana. Pero, es opinión común que cl
punto de partida es la experiencia religiosa. El Prometeo debe ser
colocado al lado de un grupo de escritos (el Mahomed, el Prometeo,
el Satyros, el Hebreo Errante, el Fausto) de los años
1773-74. Goethe quería escribir un drama sobre el Prometeo, de lo cual queda un
fragmento. Julius Richter ("Zur Deutung der Goetheschen Prometheusdichtung",
en el Jahrbuch des freien deutschen Hochstifts, 1928) sostiene que la oda
precede al drama, del cual anticipó sólo algunos elementos, en tanto que
antes, con E. Schmidt, se creía que la oda es la quintaesencia del fragmento
dramático homónimo, quintaesencia realizada por el poeta cuando ya había
abandonado el intento de drama. (Esta precisión es psicológicamente
importante; se puede ver cómo la inspiración goetheana se atenúa: 1) la
primera parte de la oda, en la que predomina el elemento titánico, de la
rebelión; 2) la segunda parte de la oda, en la que Prometeo se repliega sobre
sí mismo y sobrevienen los elementos de una cierta debilidad humana; 3) el
intento de drama, que no logra realizar, quizá porque Goethe no encuentra el
pulso de su imaginación, que ya en la oda se había alejado y creado una
contradicción íntima). Richter busca la concordancia entre la obra literaria y
los estados psicológicos del poeta, testimoniados en sus cartas y en Poesía
y verdad. En Poesía y verdad se parte de una observación general: a
la postre, los hombres deben siempre contar con sus fuerzas; parece que la
divinidad misma no puede cambiar el amor de los hombres por la veneración, por
la fe, precisamente en los momentos de mayor necesidad: es necesario ayudarse a
sí mismo. "La más segura base de autonomía me resultó siempre mi talento
creador." "Esta situación se concretó en una imagen... la
antigua figura mitológica de Prometeo, que, separándose de los dioses,
desde su taller pobló un mundo. Sentía bastante fuertemente que sólo se puede
producir algo notable aislándose. Debiendo excluir la ayuda de los
hombres, me separé, al modo de Prometeo, también de los dioses", como
querían sus estados de ánimo extremos y exclusivos, agrega Vincenti, pero no
me parece que en Goethe pueda hablarse de extremismo y exclusividad.
"Corté el antiguo hábito del Titán a la medida de mi dorso, y sin
pensarlo mucho comencé a escribir un drama en el cual está representada la
hostilidad en que cae Prometeo con relación a los dioses, al crear hombres con
su propia mano y dándoles vida con el favor de Minerva ... " (Escribe
Vincenti: "Cuando Goethe escribió estas palabras, el fragmento dramático
había desaparecido hacía muchos años [¿qué quiere decir
"desaparecido"?] y no lo recordaba bien ya. Creía que la oda que le
había quedado debía figurar cono un monólogo"). La oda presenta una
situación distinta a la del fragmento. En la oda la rebelión madura en el
momento en que es anunciada; y la declaración de guerra, la cual cierra con la
apertura de las hostilidades. "Aquí resido, formo hombres", etc. En
el drama, la guerra ya está abierta. Lógicamente, el fragmento es posterior a
la oda, pero Vincenti no es categórico como Richter. Para él, "si es
verdad que ideológicamente el fragmento dramático representa un progreso con
relación a la oda, no es menos verdad que la fantasía del poeta puede tener
retornos a posiciones que parecían superadas y recrear algo nuevo. Abandonemos,
sin embargo, la idea de que la oda es la quintaesencia del drama, pero
contentémonos con decir que éste está en relación con aquélla como lo más
complejo a lo más simple". Vincenti nota la antinomia existente en la oda:
"las primeras dos estrofas son de burla y la última, de desafío, pero el
cuerpo central es de tono distinto. Prometeo recuerda su infancia, las
confusiones, las dudas, las angustias juveniles: "habla un desilusionado
del amor". "Estos sueños floridos no nos harán olvidar la cólera
resurgida en la última estrofa. Había hablado el Titán que al comienzo era
Prometeo; pero luego, hete aquí que despuntan bajo la máscara titánica los tiernos
(!) rasgos de un joven con el corazón atormentado por el amor". Un pasaje
de Poesía y verdad es especialmente significativo para la personalidad
de Goethe: "El espíritu titánico y gigantesco, destructor del cielo, no
me ofrecía materia para poetizar. Mejor mc adecuaba a representar la resistencia
pacífica, plástica y más paciente, que reconoce el poder de la autoridad,
pero quisiera ponérsele al lado" (este pasaje justifica el breve escrito
de Marx sobre Goethe y lo ilumina). El fragmento dramático muestra; según
creo, que el titanismo literario de Goethe debe ser colocado en la esfera
literaria y vinculado al aforismo: "En un principio era la acción",
si por acción se entiende la actividad propia de Goethe, la creación
artística. Observación de Croce, que busca contestar a la pregunta de por qué
el drama ha quedado inconcluso: "Quizás en la misma línea de estas
escenas se ve la dificultad y el obstáculo para el cumplimiento: el dualismo
entre el Goethe rebelde y el Goethe crítico de la rebelión". [Para el
caso, hay que rever el estudio de Vincenti, el cual, aun cuando es rico en
imprecisiones y contradicciones, ofrece anotaciones particularmente agudas].
En realidad, me parece que el fragmento dramático debe estudiarse en sí: es mucho más complejo que la oda y su relación con la misma está dada más por el mito externo de Prometeo que por un vínculo interno y necesario. La rebelión de Prometeo es "constructiva"; Prometeo aparece, no sólo en su aspecto de Titán en revuelta, sino especialmente como homo faber, consciente de sí mismo y del significado de su obra [robó el fuego para dárselo a los hombres, fue castigado por los dioses]. Para el Prometeo del fragmento, los dioses de ninguna manera son infinitos, omnipotentes. "¿Podéis hacerme apretar con el puño el vasto espacio de los cielos y de la tierra? ¿Podéis separarme de mí mismo? ¿Podéis dilatarme hasta hacerme abrazar el mundo? Mercurio responde con un encogimiento de hombros. ¡El destino! Entonces, también los dioses son vasallos. Pero ¿no se siente ya feliz Prometeo en su taller, entre sus creaciones? "He aquí mi mundo, totalmente mío! ¡Aquí yo me percibo!" A Mercurio le ha dicho que de niño tomó conciencia de su existencia física cuando advirtió que sus pies conducían al cuerpo y que sus manos se extendían para tocar el espacio. Epimeteo [su hermano] lo había acusado de particularismo, de desconocer la dulzura de formar un todo con los dioses, los afines y el mundo y el cielo. "Conozco esta historia", responde Prometeo, porque no puede contentarse ya con la unidad que abraza desde lo exterior; debe crearse una tal unidad, que surja de lo interno. Y ésta puede surgir sólo del "ámbito pleno de su actividad".