7. Significado real de la fórmula "historia ético-política". Es una hipóstasis arbitraria y mecánica del momento de la "hegemonía". La filosofía de la praxis no excluye la historia ético-política. La oposición entre las doctrinas históricas crocianas y la filosofía de la praxis estriba en el carácter especulativo de la concepción de Croce. Concepción del Estado en Croce.

Definición del concepto de historia "ético-política".* Se observa que la historia ético-política es una hipóstasis [divinización] arbitraria y mecánica del momento de la hegemonía, de la dirección política, del consentimiento, en la vida y en el desenvolvimiento de la actividad del Estado y de la sociedad civil. Esta interpretación que Croce ha realizado del problema historiográfico, reproduce su interpretación del problema estético; el momento ético-político es en la historia lo que el momento de la "forma" es en el arte. Es la "liricidad" de la historia, la "catarsis" de la misma. Pero las cosas no son tan simples en la historia como en el arte. En el arte, la producción de "liricidad" es perfectamente individualizada en un modo cultural personalizado, en el cual se puede admitir la identificación de contenido y de forma y la llamada dialéctica de los distintos en la unidad del espíritu (se trata sólo de traducir al lenguaje historicista el lenguaje especulativo, es decir, de hallar si este lenguaje especulativo tiene un valor instrumental concreto que sea superior a los precedentes valores instrumentales).

1 Relaciones de las teorías crocianas de la historia ético-política o historia "religiosa" con las teorías historiográficas de Fustel de Coulanges, como están contenidas en el libro sobre la Ciudad antigua. Debe hacerse notar que la Ciudad antigua fue publicada por Laterza en años recientes (quizás en 1928), más de cuarenta años después de ser escrita (F. de Coulanges murió en 1889), y poco después de que fue ofrecida una traducción por el editor Vallecchi. Debe pensarse que la atención de Croce debió haberse sentido atraída por el libro francés mientras elaboraba sus teorías y preparaba sus libros. Hay que recordar que en la Contribución a la crítica, en las últimas líneas (1915), Croce anuncia que desea escribir la Historia de Europa. Las reflexiones sobre la guerra son las que le han orientado hacia estos problemas historiográficos y de ciencia política.

Pero en la historia y en la producción de la historia, la representación "individualizada" de los Estados y de las naciones es mera metáfora. Las "distinciones" que es preciso hacer en tales representaciones no son y no pueden ser presentadas "especulativamente", so pena de caer en una nueva forma de retórica y en una nueva especie de "sociología", que aun siendo especulativa sería una abstracta y mecánica sociología; ellas existen como distinciones de grupos "verticales" o como estratificaciones "horizontales", es decir, como coexistencia y yuxtaposición de culturas y civilizaciones diversas, vinculadas por la coerción estatal y organizadas culturalmente en una "conciencia moral", contradictoria y al mismo tiempo "sincrética" [conciliación doctrinas diferentes]. Aquí es preciso realizar una crítica de la concepción crociana del momento político como momento de la "pasión" (inconcebibilidad de una "pasión" permanente y sistemática), su negación de los partidos políticos (que son la manifestación concreta de la inconcebible permanencia pasional, la prueba de la contradicción interna del concepto de "política-pasión"), y por lo tanto, la inexplicabilidad de los ejércitos permanentes y de existencia organizada de la burocracia militar y civil; la necesidad para Croce y la filosofía crociana de ser la matriz del "actualismo" gentiliano [Giovanni Gentile, 1875-1944, ministro de Educación 1922-24]. Y en verdad, sólo en una filosofía ultraespeculativa como la actualista, hallan una composición formal y verbal las contradicciones e insuficiencias de la filosofía crociana. Pero, al mismo tiempo, el actualismo muestra del modo más evidente el carácter poco concreto de la filosofía de Croce, así como el "solipsismo" [subjetivismo para el cual solo existe el propio yo] documenta la íntima debilidad de la concepción subjetiva-especulativa de la realidad. Que la historia ético-política es la historia del momento de la hegemonía, puede verse a través de toda una serie de escritos teóricos de Croce (y no sólo en los contenidos en el volumen Etica y política). De estos escritos hay que hacer un análisis concreto. Se puede ver también, y especialmente a través de algunos esbozos esparcidos sobre el concepto del Estado. Por ejemplo, en cierto lugar Croce afirma que no siempre hay que buscar al "Estado" donde lo indiquen las instituciones oficiales, porque tal vez éste podría hallarse en los partidos revolucionarios; * la afirmación no es paradoja, según la concepción Estado-hegemonía-conciencia moral, porque puede realmente suceder que la dirección política y moral del país no sea ejercida en un determinado momento difícil por el gobierno legal, sino por una organización "privada" y aun por un partido revolucionario. No es difícil mostrar cuán arbitraria es la generalización que Croce hace de esta observación de sentido común.

* Esta proposición de Croce es muy importante para entender plenamente su concepción de la historia y de la política. Sería útil analizar en concreto estas tesis en los libros de historia de Croce, en cuanto concretamente están incorporados a ellos.

El problema más importante que discutir en este párrafo es el siguiente: si la filosofía de la praxis excluye la historia ético-política, es decir, si no reconoce la realidad de un momento de hegemonía, no da importancia a la dirección cultural y moral y juzga los hechos de superestructura como meras "apariencias". Se puede decir que la filosofía de la praxis no sólo no excluye la historia ético-política, sino al contrario, la fase más reciente de su desarrollo consiste precisamente en la reivindicación del momento de la hegemonía como esencial en su concepción estatal y en la "valorización" del hecho cultural, de la actividad cultural, de un frente cultural como necesario junto a los meramente económicos y políticos. Croce ha cometido el grave error de no aplicar a la crítica de la filosofía de la praxis los criterios metodológicos que aplica al estudio de corrientes filosóficas mucho menos importantes y significativas. Si emplease dichos criterios podría hallar que el juicio contenido en el término "apariencia" para las superestructuras no es sino el juicio de la "historicidad" de las mismas, expresado en polémica con concepciones dogmáticas populares y, por lo tanto, con un lenguaje "metafórico", adaptado al público al cual es destinado. La filosofía de la praxis criticará, por lo tanto, como indebida, y arbitraria, la reducción de la historia a mera historia ética-política, pero no la excluirá. La oposición entre el crocismo y la filosofía de la praxis debe buscarse en el carácter especulativo del crocismo.

http://www.gramsci.org.ar