12. La concepción de la historia como ético-política, como reacción frente al "economismo" y al mecanicismo fatalista, y como "canon empírico" de investigación histórica.

De todo lo dicho precedentemente, resulta que la concepción historiográfica de Croce, de la historia como historia ético-política, no debe ser juzgada como una futileza digna de ser rechazada sin más. Es preciso dejar sentado con gran energía que el pensamiento historiográfico de Croce, aun en su fase más reciente, debe ser estudiado y meditado con la máxima atención. Esto representa esencialmente una reacción ante el "economismo" y el mecanicismo fatalista, si bien se presenta como una superación destructiva de la filosofía de la praxis. También para juzgar el pensamiento crociano vale el criterio de que una corriente filosófica debe ser criticada y valorada no por lo que pretende ser, sino por lo que realmente es y se manifiesta en las obras históricas concretas.

Para la filosofía de la praxis, el método especulativo mismo no es futileza, sino que ha sido fecundo de valores "instrumentales" del pensamiento en el desarrollo de la cultura, valores instrumentales que la filosofía de la praxis ha incorporado a sí (La dialéctica, por ejemplo). El pensamiento de Croce debe, entonces, ser apreciado, cuanto menos, como valor instrumental. Así, puede decirse que ha llamado enérgicamente la atención sobre la importancia de los hechos de cultura y de pensamiento en el desarrollo de la historia, sobre la función de los grandes intelectuales en la vida orgánica de la sociedad civil y el Estado, sobre el momento de la hegemonía y del consentimiento como forma necesaria del bloque histórico concreto. Que ello no es "insignificante", está demostrado por el hecho de que contemporáneamente a Croce, el más grande teórico moderno de la filosofía de la praxis, en el terreno de la lucha y de la organización política, con terminología política, en oposición a las diversas formas "economistas", ha revalorado el frente de la lucha cultural y construido la doctrina de la hegemonía como complemento de la teoría del Estado-fuerza, y como forma actual de la doctrina de la "revolución permanente" de 1848. Para la filosofía de la praxis, la concepción ético-política de la historia, en cuanto es independiente de toda concepción realista, puede ser considerada como "canon empírico" de investigación histórica que debe tenerse siempre presente para el examen y la profundización del desarrollo histórico, si se quiere hacer historia integral y no historia parcial y extrínseca (historia de las fuerzas económicas como tales, etc.).

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