La orientación profesional. Hay que confrontar el estudio del padre Brucculeri aparecido en Civiltà Cattolica el 6 de octubre y el 17 de noviembre de 1928; en él se puede encontrar el primer material para un primer planteo de las investigaciones sobre este tema. El estudio de la cuestión es complejo: 1) porque en la situación actual de división social de las funciones, algunos grupos se encuentran limitados en su elección profesional (entendida en sentido amplio) a causa de las diversas condiciones económicas (no poder dedicarse) y técnica (cada año de escuela modifica más las disposiciones generales de quien debe elegir la profesión); 2) porque siempre debe tenerse presente el peligro de que los institutos encargados de juzgar las disposiciones del sujeto lo señalen como capaz de hacer cierto trabajo aunque él no quiera aceptarlo (este caso se debe considerar luego de la introducción de la racionalización, etc.; la cuestión no es puramente técnica sino también de salario. La industria norteamericana ha utilizado los altos salarios para "seleccionar" los obreros de la industria racionalizada, al menos en cierta medida; otras industrias, en cambio, al utilizar estos esquemas científicos y seudocientificos pueden tender a "obligar" a la mano de obra tradicional a que se deje racionalizar sin haber obtenido las posibilidades salariales para un sistema de vida apropiado, que permita compensar las energías nerviosas consumidas. Se puede así presentar un verdadero peligro social, ya que el régimen de salarios actual está basado especialmente en la compensación de las fuerzas musculares. La introducción de la racionalización sin un cambio del sistema de vida puede llevar a un rápido deterioro nervioso y determinar una crisis de enfermedad insospechada). El estudio de la cuestión debe hacerse desde el punto de vista de la escuela única del trabajo.

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