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(VI) 47. Ser una época. En
la "Nuova Antologia" del 16 de octubre de 1928, escribe Arturo Calza:
"Es necesario reconocer por lo tanto que, desde 1914 hasta hoy, la
literatura ha perdido no sólo el público que le suministraba los alimentos
(!), sino también el que le suministraba los motivos. Quiero decir que en esta
sociedad europea nuestra, que atraviesa en la actualidad uno de esos momentos más
agudos y borrascosos de crisis moral y espiritual que preparan (!) las grandes
renovaciones, el filósofo y, por lo tanto, necesariamente también el poeta,
el novelista y el dramaturgo, ven en torno suyo una sociedad "en
devenir" más que una sociedad arreglada y consolidada en un esquema
definitivo (!) de vida moral e intelectual; semillas y brotes más que flores
abiertas y frutos maduros. De allí que, como muy bien escribía en estos días
el director de la "Tribuna" (Roberto Forges-Davanzati) y han repetido
luego, o mejor, "intensificado" otros periódicos, "vivimos en el
mayor absurdo artístico, entre todos los estilos y todas las tentativas, sin
la capacidad ya de ser una época".