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(I) 61. Sinceridad (o espontaneidad) y disciplina. ¿Es
siempre la sinceridad (o espontaneidad) un mérito y un valor? Lo es en cuanto
está disciplinada. Sinceridad (o espontaneidad) significa máximo de
individualismo, también en el sentido de idiosincrasia (originalidad, en este
caso, es igual a idiotismo). El individuo es original históricamente cuando da
el máximo de relieve y de vida a la "sociabilidad", sin la cual sería
un "idiota" (en el sentido etimológico, que sin embargo no se aleja
del sentido vulgar y común). Hay un significado romántico de la originalidad,
la personalidad, la sinceridad, que se justifica históricamente en cuanto
nace en oposición a un cierto conformismo "jesuítico" en esencia: es
decir, un conformismo artificial, ficticio, creado superficialmente para
servir los intereses de un pequeño grupo o facción y no de una vanguardia.
Hay
un conformismo "racional", es decir, correspondiente a la necesidad,
al mínimo esfuerzo para obtener un resultado útil, y la disciplina de tal
conformismo debe ser exaltada y promovida, debe convertirse en
"espontaneidad" o "sinceridad". Luego, conformismo no
significa otra cosa que "sociabilidad", pero es agradable justamente
emplear la palabra "conformismo" para molestar a los imbéciles. Esto
no quita la posibilidad de formarse una personalidad y ser original, pero
torna más difícil la empresa. Es demasiado fácil ser original haciendo lo
contrario de aquello que todos hacen; es una tarea mecánica. Es demasiado fácil
hablar de diferente manera que los demás, ser neolálico; lo difícil es
distinguirse de los otros sin hacer estas acrobacias. Justamente ocurre hoy que
se busca una originalidad y personalidad a bajo
precio. Las cárceles y manicomios están llenos de hombres originales y de
fuertes personalidades. Poner el acento sobre la
disciplina,
la sociabilidad y, sin embargo, pretender sinceridad, espontaneidad,
originalidad, personalidad: he aquí lo verdaderamente arduo y difícil. No se
puede decir que el conformismo es demasiado fácil y que reduce el mundo a un
convento. Mientras tanto ¿cuál es el "verdadero conformismo", es
decir,
cuál es la conducta "racional" más útil, más libre, en cuanto
obedece a la "necesidad"? ¿Cuál es la "necesidad"? Cada
uno es llevado a hacer de sí el arquetipo de la "moda", de la
"sociabilidad" y a presentarse como "ejemplar". Por lo
tanto la sociabilidad, el conformismo, es el resultado de una lucha cultural (y
no sólo cultural), es un dato "objetivo" o universal; así como no
puede dejar de ser objetiva y universal la "necesidad" sobre la cual
se eleva el edificio de la libertad.
En la literatura (arte), la sinceridad y la
espontaneidad se oponen al mecanicismo o cálculo, que puede ser un falso
conformismo, una falsa sociabilidad, es decir, la adaptación a las ideas hechas
y rutinarias. Recordar el ejemplo clásico de Nino Berrini, que
"ficha" el pasado y busca la originalidad en hacer aquello que no
aparece en las fichas. Principios de Berrini para el teatro: 1) Extensión del
trabajo: fijar la extensión media, basándose en aquellas obras que han tenido
éxito; 2) Estudio de los finales: ¿ qué finales han tenido éxito y arrancado
aplausos?: 3) Estudio de las combinaciones: por ejemplo en el drama sexual burgués
--marido, mujer, amante-- ver qué combinaciones son las más explotadas y por
exclusión "inventar" nuevas combinaciones, halladas mecánicamente.
Así, Berrini había encontrado que un drama no debe tener más de 50.000
palabras,
es decir, no debe, durar más de un tiempo dado. Cada acto o cada escena
principal debía culminar de determinada manera, que es estudiada en forma
experimental, haciendo un promedio de aquellos sentimientos o estímulos, que
tradicionalmente han tenido éxito, etc. Con estos criterios es muy cierto que
no pueden producirse catástrofes comerciales. Pero ¿es esto
"conformismo" o "sociabilidad" en el sentido que hemos
indicado? Por cierto que no. Es un adaptarse a lo ya existente.