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(I) 65. Literatura "funcional". ¿Qué
corresponde en literatura al "racionalismo" arquitectónico? Sin
duda la literatura según un plan, es decir, la literatura
"funcional", según una dirección social preestablecida. Es extraño
que el racionalismo sea aclamado y justificado en la arquitectura y no en las
otras artes. Aquí debe haber un equívoco. ¿Tal vez la arquitectura tenga sólo
fines prácticos? Cierto, aparentemente así parece ya que la arquitectura
construye las viviendas; pero no se trata de esto, se trata de
"necesidad". Se dirá que las casas son más necesarias que las otras
artes y con esto solamente se quiere decir que las casas son necesarias para
todos, mientras las otras artes sólo son necesarias para los intelectuales,
para los hombres de cultura. Se debería concluir que son precisamente los
"prácticos" quienes se proponen convertir a las artes en necesarias
para todos los hombres, hacer de todos "artistas".
Todavía. ¡La coerción social! ¡Cuánto se charla
contra esta coerción! ¿No se piensa que no es más que una palabra? La
coerción,
la dirección, el plan son simplemente un terreno de selección de los artistas,
nada más. Y de selección para fines prácticos, es decir, en un campo en el
que la voluntad y la coerción están plenamente justificadas. ¡Habría que
analizar si la coerción no ha existido siempre! ¿Tal vez no sea coerción
porque es ejercida por el ambiente y por cada uno en particular, y no por una
fuerza centralizada? En el fondo se trata siempre de "racionalismo"
contra arbitrio individual. La cuestión no versa entonces sobre la coerción,
sino sobre el hecho de si se trata de racionalismo auténtico, de real
funcionalidad,
o de acto arbitrario, he aquí todo. La coerción es tal sólo para quien no la
acepta, no para quien la acepta: si la coerción se desarrolla según el
desarrollo de las fuerzas sociales no es coerción, sino "revelación"
de verdad cultural, obtenida con un método acelerado. De la coerción se puede
decir aquello que los religiosos dicen de la determinación divina: para los
"que quieren" no hay tal determinación sino libre voluntad. En
realidad, la coerción es combatida porque se trata de la lucha contra los
intelectuales y contra ciertos intelectuales, los tradicionales y
tradicionalistas;
quienes, a lo sumo, sólo admiten que las novedades se abran camino poco a poco,
gradualmente.