21 (XVII) 1. Nexo de problemas. Polémicas
surgidas en el período de formación de la nación italiana y de la lucha por
la unidad política y territorial y que han continuado y continúan obsesionando
por lo menos a una parte de los intelectuales italianos. Algunos de tales
problemas, muy antiguos (como el de la lengua), resurgen en los primeros tiempos
de la formación de una unidad cultural italiana. Han nacido de la comparación
entre las condiciones generales de Italia y la de los demás países,
especialmente de Francia, o por el reflejo de condiciones italianas peculiares,
como el hecho de que la península fue la sede del imperio romano y se transformó
en la sede del mayor centro de la religión cristiana. El conjunto de estos
problemas es el reflejo de la fatigosa elaboración de una nación italiana de
tipo moderno, obstaculizada por condiciones de equilibrio de fuerzas internas y
externas.
Jamás ha existido conciencia entre las clases
intelectuales y dirigentes de que existe un nexo entre estos problemas, un nexo
de coordinación y de subordinación. Nunca nadie ha presentado estos problemas
como un conjunto ligado y coherente, pero cada uno de ellos tomado en particular
se ha replanteado periódicamente según intereses polémicos inmediatos, no
siempre expresados claramente, sin deseos de profundización. Por ello, la
consideración de tales problemas ha sido hecha en forma abstractamente
cultural, intelectualista, sin una exacta perspectiva histórica y por lo tanto
sin que de ella derivase una solución política-social concreta y coherente.
Cuando
se dice que jamás ha existido una conciencia de la unidad orgánica de tales
problemas, es necesario entenderse. Tal vez sea verdad que no se ha tenido el
coraje de plantear en forma exhaustiva la cuestión porque de una tal formulación,
rigurosamente crítica y consecuente, se temía derivasen inmediatamente
peligros vitales para la vida nacional unitaria. Esta timidez de muchos
intelectuales italianos debe ser a su vez explicada y es característica de
nuestra vida nacional. Por otro lado parece irrefutable que ninguno de tales
problemas pueda ser resuelto aisladamente (en cuanto son todavía presentes y
vitales). Por lo tanto, una consideración crítica y desapasionada, de todas
estas cuestiones que aun obsesionan a los intelectuales y que hoy se las
presenta en camino de lograr una solución orgánica (unidad de la lengua,
relación entre arte y vida, cuestión de la novela y de la novela popular,
cuestión de una reforma intelectual y moral, es decir, de una revolución
popular que cumpla la misma función que la Reforma protestante en los países
germánicos y que la Revolución francesa, cuestión de la
"popularidad" del Risorgimento, que habría sido alcanzada con la
guerra de 1915-18 y con los trastornos sucesivos, de donde el empleo
inflacionista de los términos de revolución y revolucionario) puede dar pista
más útil para reconstruir los caracteres fundamentales de la vida cultural
italiana y las exigencias que de ellos derivan para la solución.
He aquí el "catálogo" de las más significativas cuestiones a
Confrontar y analizar: 1) "¿por qué la literatura italiana no es popular
en Italia?" (para usar la expresión de Ruggero Bonghi); 2) ¿existe un
teatro italiano? Polémica planteada por Ferdinando Martini y que está ligada
con otra sobre la mayor o menor vitalidad del teatro dialectal y del que se
expresa en el idioma; 3) cuestión de la lengua nacional, tal como fue planteada
por Alessandro Manzoni; 4) si ha existido un romanticismo italiano; 5) ¿es
necesario provocar en Italia una reforma religiosa como la protestante? Es
decir, la ausencia de luchas religiosas vastas y profundas, determinada por
haber sido Italia la sede del papado cuando fermentaron las innovaciones políticas
que están en la base de los Estados modernos, ¿fue origen de progreso o
retroceso?; 6) ¿el Humanismo y el Renacimiento han sido progresivos o
regresivos?; 7) impopularidad del Risorgimento, o sea indiferencia popular en el
período de las luchas por la independencia y la unidad nacional; 8)
apoliticismo del pueblo italiano, que es expresado con las frases de "insurreccionarismo",
"subversionismo", "antiestatalismo" primitivo y elemental;
9) no existencia de una literatura popular en sentido estricto (novelas de
folletín, aventuras científicas, policiales, etc.) y "popularidad"
persistente de este tipo de novelas traducida de lenguas extranjeras,
especialmente del francés; no existencia de una literatura para la infancia. En
Italia la novela popular de producción nacional es de tipo anticlerical o bien
biografías de bandidos. Sin embargo, hay una primacía italiana en el
melodrama, que en cierto sentido es la novela popular puesta en música.
Una de las razones por la cual tales problemas no
han sido tratados explícita y críticamente hay que buscarla en el retórico
prejuicio (de origen literario) de que la nación italiana ha existido siempre
desde Roma antigua hasta hoy y sobre algunos otros ídolos y vanidades
intelectuales que, si fueron "útiles" políticamente en el período
de la lucha nacional, como motivo para entusiasmar y concentrar las fuerzas, son
ineptos críticamente y, en última instancia, se convierten en un elemento de
debilidad porque no permiten apreciar en forma justa el esfuerzo cumplido por
las generaciones que lucharon realmente para constituir la Italia moderna y
porque inducen a una especie de fatalismo y expectativa pasiva de un porvenir
que estaría completamente determinado en el pasado. Otras veces, estos
problemas son planteados mal por la influencia de conceptos estéticos de origen
crociano, especialmente los concernientes al llamado "moralismo" en el
arte, al "contenido" extrínseco al arte, la no-confusión de la
historia de la cultura por la historia del arte, etc. No se logra entender
concretamente que el arte está siempre ligado a una determinada cultura o
civilización y que, luchando por reformar la cultura, se llega a modificar el
"contenido" del arte, se trabaja para crear un nuevo arte, no desde el
exterior (pretendiendo un arte didascálico, de tesis, moralista), sino desde el
interior, porque se modifica todo el hombre en cuanto se modifican sus
sentimientos, sus concepciones y las relaciones de las que el hombre es la
expresión necesaria.
Conexión del "futurismo" con el hecho de
que algunas de tales cuestiones han sido mal presentadas y no resueltas.
Especialmente el futurismo en su forma más inteligente, proveniente de los
grupos florentinos de "Lacerba" y de la "Voce", con su
"romanticismo" o Sturm und Drang* populachero.
Ultima manifestación: Strapaese. Pero
tanto el futurismo de Marinetti, como el de Papini y
Strapaese han chocado, entre otras cosas, con este obstáculo:
la ausencia de carácter y firmeza de sus representantes y la tendencia
carnavalesca y payasesca de los pequeños burgueses intelectuales, áridos y escépticos.
* Tormenta y tensión, obra teatral
de Friedrich von Klinger (1752-1831) que dio nombre al movimiento literario alemán
anti Ilustración al que adhirió Goethe.