6 (VIII) 29. Literatos
y "bohême" artística. Es notable cómo en Italia, el
concepto de cultura es meramente libresco. Los periódicos literarios se ocupan
de libros o de quienes escriben libros. No se leen más artículos de
impresiones sobre la vida colectiva, los modos de pensar, los "signos del
tiempo", las modificaciones que ocurren en las costumbres, etc.
Diferencia entre la literatura italiana y las otras
literaturas. En Italia faltan los memorialistas y son raras las
biografías y las autobiografías. Falta el interés por el hombre viviente, por
la vida vivida. (La Cose viste de Ugo Ojetti ¿sería pues la obra
maestra de la que se comenzó a hablar cuando Ojetti era director del
"Corriere della Sera", es decir, del organismo literario que mejor
paga a los escritores y el que da más fama? En la Cose viste se habla
también especialmente de escritores, por lo menos en las que yo he leído hace
algunos años.) Es otro signo de la separación de los intelectuales italianos
de la realidad popular-nacional.
Sobre los intelectuales, esta observación de
Prezzolini (Mi pare..., p.16) escrita en 1920: "El intelectual
nuestro tiene la pretensión de ser parásito. Se considera como él pajarito
hecho para la jaulita de oro, que debe ser mantenido a amasijo de pan y granitos
de mijo. El menosprecio que existe en la actualidad por todo aquello que parezca
trabajo, los halagos que siempre se hacen a las concepciones románticas de una
musa que necesita esperar del
cielo, como la Pitonisa esperaba de sus posesionamientos, son sobre todo síntomas
hediondos de putrefacción interior. Es necesario que los intelectuales
entiendan que han pasado los bellos tiempos para estas mascaradas poco
interesantes. De aquí a algunos años no será permitido estar enfermos de
literatura o permanecer inútiles."
Los intelectuales conciben la literatura como una "profesión" en
sí, que debería "rendir" aun cuando no se produzca nada
inmediatamente y debería dar derecho a una pensión. Pero ¿quién establece
que Fulano es verdaderamente un "literato" y que la sociedad puede
mantenerlo en espera de la "obra maestra"? El literato reivindica el
derecho de estar "ocioso" (otium et non negotium), de viajar,
de fantasear, sin preocupaciones de carácter económico. Esta manera de pensar
está ligada al mecenazgo de las cortes, mal interpretado por otro lado, porque
los grandes literatos del Renacimiento, además de escribir, trabajaban de algún
modo (aún Ariosto, literato por excelencia, tenía obligaciones administrativas
y políticas). Esta es una imagen falsa y equivocada del literato del Renacimiento. Hoy, el literato es profesor o
periodista o simple literato (en el sentido que tiende a serlo, si es
funcionario, etc.) Se puede decir que la "literatura" es una función
social, pero que los literatos, tomados individualmente, no son necesarios para
la función, aunque esto parezca paradojal. Pero es verdad en el sentido de que,
mientras las otras profesiones son colectivas y la función social se descompone
entre cada uno de los individuos, esto no ocurre en la literatura.