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(XIV) 66. La ópera. He mencionado en otra nota cómo en Italia la
música, en cierta medida, ha sustituido en la cultura popular a la expresión
artística que en otros países está dada por la novela popular, y cómo los
genios de la música han tenido una popularidad que falta en cambio a los
literatos.
Es
necesario estudiar: 1) si el florecimiento de la ópera coincide en todas sus
fases de desarrollo (es decir, no como expresión individual de algunos artistas
geniales, sino como un hecho, como una manifestación histórico-cultural) con
el florecimiento de la épica popular representada por la novela. Yo creo que sí:
la novela y la ópera tienen origen en el setecientos y florecen en la primera
mitad del siglo XIX, es decir, que coinciden con las manifestaciones y la
expresión de las fuerzas democráticas populares-nacionales en toda Europa; 2)
si la expansión europea de la novela popular anglo-francesa coincide con la de
la ópera italiana.
¿Por
qué la "democracia" artística italiana ha tenido una expresión
musical, y no "literaria"? El hecho de que el lenguaje no haya sido
nacional sino cosmopolita, como es la música, ¿puede vincularse a las
deficiencias de carácter popular-nacional de los intelectuales italianos? En el
mismo momento en que adviene en cada país una estricta nacionalización de los
intelectuales nativos, y este fenómeno se verifica también en Italia, aunque
en menor medida (también el Setecientos italiano, especialmente en la segunda
mitad del siglo, es más "nacional" que cosmopolita), los
intelectuales italianos continúan su función europea a través de la música.
Se podrá tal vez observar que la trama de los libretos no es jamás
"nacional", sino europea en dos sentidos: ya sea porque la
"intriga" del drama se desarrolla en todos los países de Europa y más
raramente en Italia, partiendo de leyendas o novelas populares, o porque los
sentimientos y pasiones del drama reflejan la particular sensibilidad europea de
la época del Setecientos y la romántica, es decir, una sensibilidad europea
que coincide sin embargo con elementos esenciales de la sensibilidad popular de
todos los países, los que, por otro lado, habían sido tomados por la corriente
romántica. (Vincular este hecho con la popularidad de Shakespeare y también de
los trágicos griegos, cuyos personajes, poseídos por pasiones elementales, celos, amor paterno,
venganza, etc., son esencialmente populares en todos los países.) Por ello se
puede decir que la relación entre la ópera italiana y la literatura popular
anglo-francesa no es desfavorable, desde un punto de vista crítico, a la ópera,
ya que la relación es histórica-popular y no artística-crítica. Como artista
Verdi no puede ser parangonado, por así decir, a Eugenio Sue, aunque es
necesario señalar que el éxito popular de Verdi sólo puede ser comparado al
de Sue, si bien para los estetizantes (wagnerianos) aristócratas de la música,
Verdi ocupa el mismo puesto en la historia de la música que Sue en la historia
de la literatura. La literatura popular en sentido peyorativo (tipo Sue y toda
su escuela) es una degeneración político-comercial de la literatura
nacional-popular cuyos modelos son, justamente, los trágicos griegos y
Shakespeare.