23 (VI) 51. "Popularidad"
de Tolstoi y de Manzoni. En el "Marzocco" del 11 de noviembre
de 1928 es publicado un artículo de Adolfo Faggi, Fede e dramma, en el
cual están contenidos algunos elementos para instituir una comparación entre
la concepción del mundo de Tolstoi y la de Manzoni, si bien Faggi afirma
arbitrariamente que "Los Novios corresponden perfectamente a su (de
Tolstoi) concepto del arte religioso", expuesto en el estudio crítico
sobre Shakespeare: "El arte en general y en particular: el arte dramático
siempre fue religioso, es decir, siempre tuvo por fin esclarecer a los hombres
sus relaciones con Dios, según la comprensión que de estas relaciones se habían
hecho en cada edad los hombres más eminentes y destinados por ello, a guiar a
los demás...". "Ocurrió luego una desviación en el arte, la cual lo
sometió al pasatiempo y al desenfado, desviación que también ha tenido lugar
en el arte cristiano." "Anota Faggi que en La Guerra y la Paz los
dos personajes que tienen la mayor importancia religiosa son Platon
Karataiev y Pierre Bezuchov. El primero es hombre del pueblo y su pensamiento
ingenuo e instintivo tiene mucha eficacia sobre la concepción de la vida de
Pierre Bezuchov.
En
Tolstoi es característico, justamente, que la sabiduría ingenua e instintiva
del pueblo, aún enunciada con una palabra casual, ilumine y determine una
crisis en el hombre culto. Este es el elemento más importante de la religión
de Tolstoi, quien entiende el evangelio "democráticamente", es decir,
según su espíritu originario y original. Manzoni, en cambio, ha sufrido la
Contrarreforma, su cristianismo oscila entre un aristrocratismo jansenista y un
paternalismo populachero, jesuítico. La observación de Faggi de que en Los
Novios "son los espíritu superiores, como el padre Cristóbal y el
cardenal Borromeo, quienes influencian a los inferiores y saben encontrar
siempre la palabra que ilumina y guía", no tiene una conexión sustancial
con la formulación de lo que es arte religioso para Tolstoi, que se refiere a
la concepción general y no a los modos particulares de expresarse. Las
concepciones del mundo no pueden dejar de ser elaboradas por espíritus
eminentes, pero la "realidad" es expresada por los humildes, por los
simples de espíritu.
Por
otro lado, es necesario hacer notar que en Los Novios no hay un sólo
hombre de pueblo que no sea "tomado a risa" y mofa: desde don Abbondio
a fray Galdino, al sastre, Gervasio, Agnese, Perpetua.,
Renzo, hasta la misma Lucía. Son representados como gente mezquina, estrecha,
sin vida interior. Vida interior tienen sólo los señores: fray Cristóbal,
Borromeo, el Anónimo, el mismo don Rodrigo. Perpetua, según don Abbondio, había
dicho más o menos lo que luego dijera Borromeo, pero sólo se trata de
cuestiones prácticas y, luego es notable cómo este hecho es objeto de
comicidad. Lo mismo el hecho de que el parecer de Renzo sobre el valor del voto
de virginidad de Lucía coincida exteriormente con la opinión del padre Cristóbal.
La importancia que tiene la frase de Lucía para turbar la conciencia del Anónimo
y ayudar su crisis moral no es de carácter luminosa y fulgurante como el aporte
del pueblo, fuente de vida moral y religiosa, en Tolstoi, sino mecánica y de
carácter "silogístico".
En
realidad, también en Manzoni se pueden encontrar notables rasgos de
brescianismo *.
*Es de hacer notar que antes que Parini, fueron los
jesuitas quienes "valorizaron" en forma "paternalista" al
pueblo. Cfr. La giovinezza del Parini, Verri
e Beccaria, de C. A. Vianello (Milán, 1933) donde se menciona al padre jesuita
Pozzi, "que mucho antes que Parini surge para defender y exaltar, ante el
consenso del mejor patriciado milanés, "al plebeyo" o proletario como
ahora se diría" (ver "Civiltà Cattolica" del 4 de agosto de
1934, p. 272).
En
un artículo precedente publicado en el "Marzocco" del 9 de setiembre
de 1928, Faggi (Tolstoi e Shakespeare) examina
el opúsculo de Tolstoi sobre Shakespeare: L. Tolstoi, Shakespeare, eine
kritische Studie, Hannover, 1906. El pequeño volumen contiene también un
artículo de Ernest Crosby sobre La actitud de Shakespeare ante las clases
trabajadoras y una breve carta de Bernard Shaw sobre la filosofía de
Shakespeare. Tolstoi quiere demoler a Shakespeare partiendo del punto de vista
de la propia ideología cristiana; su crítica no es artística, sino moral y
religiosa. El artículo de Crosby, del cual parte, muestra, contrariamente a la
opinión de muchos ingleses ilustres, que en toda la obra de Shakespeare no hay
casi ninguna palabra de simpatía por el pueblo y las masas trabajadoras.
Shakespeare, conforme a las tendencias de su tiempo, toma partido
manifiestamente por las clases elevadas de la sociedad: su drama es en esencia
aristocrático. Casi todas las veces que introduce en la escena a burgueses u
hombres del pueblo, los presenta de manera despreciativa o repugnante, y los
convierte en materia o tema de risa. En Manzoni la tendencia es análoga, si
bien sus manifestaciones son más atenuadas.
La
carta de Shaw está dirigida contra Shakespeare "pensador", no
contra Shakespeare "artista". Según Shaw, en la literatura se debe
dar el primer puesto a aquellos autores que han superado la moral de su
tiempo y entrevisto las nuevas exigencias del porvenir; Shakespeare
no fue "moralmente" superior a su tiempo, etc.*
* En estas notas es necesario evitar toda
tendenciosidad moralista tipo Tolstoi y también toda tendenciosidad de
"juicio del porvenir" tipo Shaw. Se trata de una investigación de
historia de la cultura, no de crítica artística en sentido estricto. Se quiere
demostrar que son los autores examinados quienes introducen un contenido moral
extrínseco, es decir, hacen propaganda y no arte; y que la concepción del
mundo implícita en sus obras es estrecha y mezquina, no nacional-popular sino
de casta cerrada. La investigación sobre la belleza de una obra esta
subordinada a la investigación de por qué es "leída", es
"popular", es "buscada" o al revés del por qué no llega al
pueblo y no le interesa, poniendo en evidencia la ausencia de unidad en la vida
cultural nacional.