El concepto de revolución pasiva. El concepto de "revolución pasiva" debe ser rigurosamente deducido de los dos principios fundamentales de ciencia política: 1) que ninguna formación social desaparece mientras las fuerzas productivas que se desarrollaron en su interior encuentran aún posibilidades de ulteriores movimientos progresivos; 2) que la sociedad no se plantea objetivos para cuya solución no se hayan dado ya las condiciones necesarias, etc. Se entiende que estos principios deben primero ser desarrollados críticamente en toda su importancia y depurados de todo residuo de mecanicismo y fatalismo. Deben ser referidos así a la descripción de los tres momentos fundamentales que pueden distinguirse en una "situación" o equilibrio de fuerzas, con la máxima valoración del segundo momento, o equilibrio de las fuerzas políticas y especialmente del tercer momento o equilibrio político-militar.

Se puede observar que Pisacane en sus Ensayos se preocupa justamente de este tercer momento: Pisacane comprende a diferencia de Mazzini, toda la importancia que tiene la presencia en Italia de un ejército austriaco aguerrido, siempre listo para intervenir en cualquier lugar de la península y que tiene detrás de sí a toda la potencia militar del imperio de los Habsburgo, o sea una matriz siempre lista para formar nuevos ejércitos de refuerzo. Otro elemento histórico digno de ser notado es el desarrollo del cristianismo en el seno del Imperio romano, así como el fenómeno actual del gandhismo en la India y la teoría de la no-resistencia al mal de Tolstoi, que tanto se aproximan a la primera fase del cristianismo (antes del edicto de Milán). El gandhismo y el tolstoismo son teorizaciones ingenuas y de tinte religioso de la "revolución pasiva".

Deben anotarse también algunos movimientos denominados "liquidacionistas" y las reacciones que suscitaron, en relación a los tiempos, y a las formas de determinadas situaciones (especialmente del tercer momento). El punto de partida del estudio será la exposición de Vincenzo Cuoco *: pero es evidente que la expresión de Cuoco a propósito de la revolución napolitana de 1799 no es más que un punto de partida, ya que el concepto es modificado y enriquecido por completo.

* El escritor y político Vincenzo Cuoco (1770-1823) participó en la revolución napolitana de 1799, luego de la cual fue encarcelado y posteriormente exilado. En su obra principal, Saggio storico sulla Rivoluzione napoletana (1801-1806), el concepto de "revolución pasiva" se vincula al hecho de que la revolución de Nápoles había sido suscitada como respuesta a acontecimientos externos, vale decir la Revolución francesa, y no había sabido basarse sobre las concretas necesidades del pueblo. (N. del T.).

El concepto de "revolución pasiva" en el sentido que Vincenzo Cuoco atribuye al primer período del Risorgimento italiano [unificación], ¿puede ser relacionado con el concepto de "guerra de posición" comparada con la guerra de maniobra? Partiendo de que estos conceptos surgieron luego de la Revolución francesa y con el binomio Proudhon-Gioberti, ¿pueden ser justificados por el pánico creado por el terror en 1793, lo mismo que el sorelismo por el pánico que sucedió a las masacres parisinas de 1871? Es decir, ¿existe una identidad absoluta entre guerra de posición y revolución pasiva? O al menos, ¿existe o puede concebirse todo un período histórico en el cual ambos conceptos deban identificarse, hasta el punto en que la guerra de posición se transforme en guerra de maniobra?

Es necesario dar un juicio "dinámico" sobre las "restauraciones" que serían "astucias de la providencia", en sentido viquiano [G.Vico]. He aquí un problema: en la lucha Cavour-Mazzini, en la que Cavour es el exponente de la revolución pasiva-guerra de posición y Mazzini de la iniciativa popular-guerra de maniobra ¿no son ambas indispensables, exactamente en la misma medida? Sin embargo es preciso tener en cuenta que mientras Cavour era consciente de su objetivo (al menos en cierta medida) en cuanto comprendía el objetivo de Mazzini, éste no parecía consciente del suyo y del de Cavour. Si Mazzini en cambio hubiese tenido tal conciencia, es decir, si hubiese sido un político realista y no un apóstol iluminado (o sea no hubiese sido Mazzini) el equilibrio resultante del confluir de ambas actividades habría sido diferente, más favorable al mazzinismo, el Estado italiano por lo tanto se habría constituido sobre bases menos atrasadas y más modernas. Y ya que en todo evento histórico casi siempre se verifican situaciones similares, es preciso ver si de aquí no puede ser extraído algún principio general de ciencia y de arte político. Se puede aplicar al concepto de revolución pasiva (y se puede documentar en el Risorgimento italiano) el criterio interpretativo de las modificaciones moleculares que en realidad modifican progresivamente la composición precedente de las fuerzas y devienen por lo tanto matrices de nuevas modificaciones. Así en el Risorgimento italiano se ha visto cómo el pasaje al cavourismo (luego de 1848) de elementos siempre nuevos del Partido de Acción modificó progresivamente la composición de las fuerzas moderadas, liquidando el neoguelfismo [Welf, papistas antigermanos del norte] por una parte y, por la otra, empobreciendo al movimiento mazziniano (a este proceso pertenecen también las oscilaciones de Garibaldi, etc.). Este elemento, por lo tanto, es la fase originaria de aquel fenómeno que más tarde fuera llamado "transformismo" y cuya importancia no parece haber sido, hasta ahora, valorizada debidamente como forma de desarrollo histórico.

Insistir en el desarrollo del concepto de que mientras Cavour era consciente de su objetivo en cuanto comprendía en forma crítica el objetivo de Mazzini, este último, por su escasa o nula comprensión del objetivo de Cavour era, en realidad, poco consciente de su propio objetivo. De allí sus vacilaciones (en Milán en el período que siguió a las Cinco Jornadas y en otras ocasiones) y sus iniciativas a destiempo, que se transformaban en elementos útiles sólo a la política piamontesa. Es éste un ejemplo del problema teórico concerniente al modo en que era preciso entender la dialéctica, planteado en la Miseria de la Filosofía: el hecho de que cada miembro de la oposición dialéctica debe tratar de ser todo él mismo y arrojar en la lucha la totalidad de sus propios "recursos" políticos y morales y que sólo así puede lograrse una superación real, no era entendido ni por Proudhon ni por Mazzini. Se dirá que tampoco era entendido por Gioberti y los teóricos de la revolución pasiva o "revolución-restauración"[24], pero la cuestión cambia: En estos últimos la "incomprensión" teórica era la expresión práctica de las necesidades que constreñían a la "tesis" a desarrollarse a sí misma, hasta el punto de lograr incorporar una parte de la misma antítesis, para no dejarse en suma "superar" por la oposición dialéctica. En realidad, sólo la tesis desarrolla todas sus posibilidades de lucha, hasta acaparar a los llamados representantes de la antítesis: justamente en ello consiste la revolución pasiva o revolución-restauración. En este punto de la exposición es preciso considerar la cuestión del pasaje de la lucha política de "guerra de maniobra" a "guerra de posición". En Europa esto ocurrió luego de 1848 y no fue comprendido por Mazzini y los mazzinianos, pero sí en cambio por otras personas. El mismo pasaje se dio luego de 1871, etc. La cuestión era difícil de ser comprendida en la época, por hombres como Mazzini, dado que las guerras militares no habían servido de modelo y, por el contrario, las doctrinas militares se desarrollaban en el sentido de la guerra de movimiento. Habrá que analizar si en Pisacane, que fue el teórico militar del mazzinismo, existen algunas indicaciones en este sentido.

24 Habrá que analizar la literatura política sobre el 1848 debida a estudiosos de la filosofía de la praxis, más parece que no hay que esperar mucho en este sentido. Los acontecimientos italianos, por ejemplo, fueron examinados sólo con la guía de los libros de Bolton King, etc.

Pero también hay que analizar a Pisacane porque fue el único que trató de dar al Partido de Acción un contenido no sólo formal sino también sustancial: de antítesis superadora de las posiciones tradicionales. Y no se quiere significar con ello que sea necesaria, perentoriamente, la insurrección armada popular, tal como pensaba Mazzini hasta la obsesión, en forma no realista, como misionero religioso. La intervención popular que no era posible en la forma concentrada y simultánea de la insurrección, no se dio tampoco en la forma "difusa" y capilar de la presión indirecta, la cual en cambio era posible y quizás habría sido la premisa indispensable para la primera forma. La forma concentrada y simultánea se había tornado imposible en parte por la técnica militar de la época, pero también y fundamentalmente porque dicha forma no había sido precedida por una preparación política ideológica de vasto alcance, orgánicamente predispuesta a excitar las pasiones populares y tornar posibles la concentración y la explosión simultánea.

Luego de 1848 sólo los moderados hicieron una crítica de los métodos que precedieron la derrota y en efecto todo el movimiento moderado se renovó, el neoguelfismo fue liquidado, y hombres nuevos ocuparon los primeros puestos de dirección. De parte de los mazzinianos, en cambio, no hubo ninguna autocrítica o quizás una autocrítica liquidadora, en el sentido de que muchos elementos abandonaron a Mazzini y formaron el ala izquierda del partido piamontés. La única tentativa "ortodoxa", vale decir, desde adentro, estuvo constituida por los ensayos de Pisacane que, a pesar de todo, jamás se transformaron en la plataforma de una nueva política orgánica aunque el mismo Mazzini haya reconocido que Pisacane tenía una "concepción estratégica" de la revolución nacional italiana.

La relación "revolución pasiva-guerra de posición" en el Risorgimento italiano, puede ser estudiada también en otros aspectos, dos de los cuales son muy importantes: uno que se puede llamar del "personal" y el otro de la "concentración revolucionaria". El aspecto del "personal" puede parangonarse justamente a cuanto se verificó en la guerra mundial en la relación entre oficiales de carrera y oficiales de reserva por un lado y entre soldados de leva y voluntarios arriesgados ("arditi") por el otro. Los oficiales de carrera corresponden en el Risorgimento a los partidos políticos regulares, orgánicos, tradicionales, etc. que en el momento de la acción (1848) se demostraron ineptos o casi ineptos y en 1848-49 fueron superados por la oleada popular mazziniana-democrática, caótica, desordenada, "extemporánea" por así decir, pero que sin embargo, siguiendo a los jefes improvisados o casi improvisados (que de todas maneras no eran de formación preconstituida como el partido moderado) obtuvieron éxitos indudablemente mayores que los obtenidos por los moderados. La. República romana y Venecia evidenciaron una notable forma de resistencia. En el período posterior a 1848 la relación entre las dos fuerzas, la regular y la "carismática", se organizó en torno a Cavour y a Garibaldi y dio óptimos resultados, si bien éstos fueron luego aprovechados por Cavour.

Este aspecto está ligado al otro, al de la "concentración". Hay que observar que la dificultad técnica contra la cual se estrellaron siempre las iniciativas mazzinianas fue justamente la de la "concentración revolucionaria". Sería interesante, desde este punto de vista, estudiar la tentativa de invadir a Savoya con Ramorino, la de los hermanos Bandiera, de Pisacane, etc., comparadas con la situación que en 1848 se ofreció a Mazzini en Milán y en 1849 en Roma y que no tuvo capacidad para organizar. Estas tentativas de un puñado de hombres estaban necesariamente destinadas a ser destruidas en germen, pues hubiese sido imposible que las fuerzas reaccionarias, que estaban concentradas y podían operar libremente (es decir no encontraban ninguna oposición bajo las formas de amplios movimientos populares) no destruyesen las iniciativas de tipo Ramorino, Pisacane, Bandiera, aunque éstas hubiesen sido preparadas mucho mejor de cuanto lo fueron en la realidad. En el segundo período (1859-1860) la "concentración revolucionaria", como la de los Mil de Garibaldi, fue posible por el hecho de que Garibaldi se insertó en las fuerzas estatales piamentesas y además porque la flota inglesa protegió de hecho el desembarco en Marsala y la toma de Palermo, esterilizando a la flota borbónica. En Milán, luego de las Cinco Jornadas, y en la Roma republicana, Mazzini había tenido la posibilidad de constituir plazas de armas para reagrupamientos orgánicos, mas no se propuso hacerlo y de allí su conflicto con Garibaldi en Roma y su inutilización en Milán frente a Cattaneo y al grupo democrático milanés.

De todas maneras, si el desarrollo del proceso del Risorgimento puso en evidencia la enorme importancia del movimiento "demagógico" de masas, dirigido por jefes afortunados, improvisados, etc., en la realidad fue retomado por las fuerzas tradicionales, orgánicas, es decir, por los partidos formados desde hacía tiempo, dotados de jefes racionalmente elaborados, etc. En todos los acontecimientos políticos del mismo tipo se da siempre igual resultado (tal es lo que ocurrió en Francia en 1830 donde los orleanistas prevalecieron sobre las fuerzas populares, radicales, democráticas y en el fondo también en la Revolución Francesa de 1789, donde Napoleón representó, en última instancia, el triunfo de las fuerzas burguesas orgánicas contra las fuerzas pequeño-burguesas jacobinas). Así, en la guerra mundial los viejos oficiales de carrera prevalecieron sobre los de reserva, etc. En todo caso, la falta en las fuerzas radicales populares de una conciencia de los objetivos de las fuerzas adversarias les impidió tener una clara conciencia de los propios y pesar, de esta manera, en el equilibrio final de las fuerzas en forma acorde a su efectivo poder de intervención, y determinar, por consiguiente, un resultado más avanzado sobre la base de un progreso más considerable y de exigencias más modernas.

Siempre alrededor del concepto de "revolución pasiva" o "revolución-restauración" en el Risorgimento italiano, es preciso plantear la necesidad de que sea expuesto en los términos exactos el problema que algunas corrientes historiográficas acostumbran denominar de las relaciones entre condiciones objetivas y condiciones subjetivas del acontecimiento histórico. Es evidente que en ningún caso pueden faltar las tituladas condiciones subjetivas si existen las condiciones objetivas, ya que ésta es una simple distinción de carácter didáctico. La discusión puede girar entonces sobre la medida de las fuerzas subjetivas y sobre su intensidad y por consiguiente sobre la relación dialéctica entre las fuerzas subjetivas contrastantes.

Es preciso evitar que la cuestión sea planteada en términos "intelectualistas" y no histórico-políticos. Que la "claridad" intelectual de los términos de la lucha sea indispensable, esto se entiende. Pero esta claridad tiene un valor político en cuanto deviene una pasión difundida constituyéndose en la premisa de una voluntad fuerte. En los últimos tiempos, en muchas publicaciones sobre el Risorgimento, se "reveló" que existían personalidades que veían con claridad, etc. (recordar la valorización de Ornato hecha por Piero Gobetti); pero estas "revelaciones" se destruyen por sí mismas precisamente porque son revelaciones; ellas demuestran que se trataban de elucubraciones individuales, que representan hoy una forma de "senno di poi" [pre-juicio]. En efecto, jamás se cimentaron en la realidad efectiva, jamás devinieron conciencia popular-nacional difundida y operante. Entre el Partido de Acción y el Partido moderado, ¿quién representó a las "fuerzas subjetivas" efectivas del Risorgimento? El Partido moderado por cierto y ello justamente porque tuvo conciencia de los objetivos que se planteaba el Partido de Acción; debido a esta conciencia su "subjetividad" era de una calidad superior más decisiva. En la expresión de Víctor Emmanuel II, digna del sargento mayor que era: "al Partido de Acción nos lo hemos metido en el bolsillo", hay más sentido histórico-político que en todo Mazzini.

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