Interpretaciones de "El Príncipe". Si como he escrito en otras notas, la interpretación de El Príncipe debe (o puede) ser hecha considerando como centro del libro la invocación final, es preciso revisar cuánto existe de "real" en su interpretación "satírica y revolucionaria" (tal como se expresa Enrico Carrara en la nota al fragmento correspondiente de los Sepolcri en su obra escolar [5]. En lo que respecta a Fóscolo no me parece que se pueda hablar de una interpretación particular de El Príncipe, es decir, de la atribución a Maquiavelo de ocultas intenciones democráticas y revolucionarias. Más justa me parece la mención de Croce (en el libro sobre la Storia del Barocco) que responde a la carta de los Sepolcri, diciendo: "Maquiavelo, por el hecho mismo de "templar" el cetro..., de tornar más coherente y consciente el poder de los príncipes, deshoja los laureles, destruye los mitos, muestra qué es en realidad este poder, etc."; vale decir la ciencia política en cuanto ciencia es útil tanto a los gobernantes como a los gobernados para comprenderse recíprocamente.

5 Storia ed esempi della letteratura italiana, VII, L'Ottocento, Signorelli. Milano, 57.

En los Ragguagli di Parnaso de Boccalini, la cuestión de El Príncipe es planteada, en cambio, de una manera completamente diferente que en los Sepolcri. Pero es necesario preguntarse: ¿a quién desea satirizar? ¿A Maquiavelo o a sus adversarios? La cuestión es planteada así por Boccalini: "Los enemigos de Maquiavelo consideran a éste como un hombre digno de castigo porque ha expuesto cómo gobiernan los príncipes y al hacerlo ha instruido al pueblo; ha "messo alle pecore denti di cane" [puesto a la oveja dientes de perro], destruyó los mitos del poder, el prestigio de la autoridad, tornó más difícil el gobernar ya que los gobernados no pueden saber tanto como los gobernantes, las ilusiones se han vuelto imposibles, etc.". Es preciso analizar todo el planteamiento político de Boccalini que, en este "balance", parece satirizar a los antimaquiavelistas, quienes no son tales por no hacer lo que Maquiavelo ha escrito, es decir, porque Maquiavelo no haya tenido razón, sino porque lo que Maquiavelo escribe "se hace y no se dice", y esto es factible precisamente porque no es explicado y sistematizado en forma crítica. Maquiavelo es odiado por haber "descubierto los pequeños altares" del arte de gobernar, etc.

La cuestión se plantea también hoy y la experiencia de la vida de los partidos modernos es instructiva. ¡Cuántas veces se escucharon reproches por haber mostrado críticamente los errores de los gobernantes!: "Mostrando a los gobernantes los errores que cometen, les enseñáis a no cometerlos más, o sea "hacéis su juego". Esta concepción está ligada a la teoría infantil del "tanto peor, tanto mejor". El miedo de "hacerle el juego" a los adversarios es de lo más cómico y está ligado al necio concepto de considerar siempre a los adversarios como estúpidos; pero también a la incomprensión de las "necesidades" histórico-políticas, por las cuales "ciertos errores deben ser cometidos" y el criticarlos es útil para educar a los propios partidarios.

Me parece que las intenciones de Maquiavelo al escribir El Príncipe han sido más complejas y también "más democráticas, de lo que deriva de la interpretación "democrática". Maquiavelo considera que tan grande es la necesidad del Estado unitario-nacional que todos deberán aceptar que para el logro de este elevadísimo fin sean empleados los únicos medios idóneos. Se puede decir por consiguiente que Maquiavelo se propuso educar al pueblo, más no en el sentido que se da habitualmente a esta expresión, o al menos que le dieron ciertas corrientes democráticas. Para Maquiavelo, "educar al pueblo" debe haber significado tornarlo consciente y convencido de que para lograr el fin propuesto sólo puede existir una política, la realista, y que por lo tanto era imprescindible estrechar filas a su alrededor y obedecer al príncipe que emplea tales métodos pues sólo quien desea el fin desea también los medios idóneos para lograrlo. La posición de Maquiavelo a este respecto deberá ser aproximada a la de los teóricos y políticos de la filosofía de la praxis, que trataron también de construir y difundir un "realismo" popular, de masa y debieron luchar contra una forma de "jesuitismo" adecuado a las diversas épocas. La "democracia" de Maquiavelo es de un tipo adaptado a su época, es el consenso activo de las masas populares respecto de la monarquía absoluta, en cuanto limitadora y destructora de la anarquía feudal y señorial y del poder de los Papas, en cuanto fundadora de grandes Estados Territoriales nacionales, función que la monarquía absoluta no podía cumplir sin el apoyo de la burguesía y de un ejército permanente, nacional, centralizado.

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