¿Quién es legislador?. El concepto de "legislador" no puede dejar de ser identificado con el de "político". Ya que todos son "hombres políticos" todos son también "legisladores". Será necesario, sin embargo, hacer algunas distinciones. "Legislador" tiene un preciso significado jurídico-estatal, es decir, significa aquellas personas que están habilitadas por las leves para legislar. Pero puede tener también otros significados.

Todo hombre en cuanto es activo, o sea viviente, contribuye a modificar el ambiente social en el que se desarrolla (a modificar determinados caracteres o a conservar otros), tiende a establecer "normas", reglas de vida y de conducta. El ámbito de las actividades podrá ser mayor o menor, así como mayor o menor podrá ser la conciencia de la propia acción y de los fines. Por otro lado, el poder representativo podrá ser mayor o menor, siendo en esa medida, hecho eficaz por los "representantes" en su sistemática expresión normativa. Un padre es un legislador para sus hijos, pero la autoridad paterna puede ser más o menos consciente y así sucesivamente.

En general, puede decirse que entre el común de los hombres y aquellos más específicamente legisladores, la distinción está dada por el hecho de que este segundo grupo elabora directivas que deben transformarse en normas de conducta para los demás y al mismo tiempo, los instrumentos a través de los cuales esas directivas serán "impuestas" verificándose su ejecución. En este segundo grupo, el máximo de poder legislativo corresponde al personal estatal (funcionarios electivos y de carrera), que tiene a su disposición las fuerzas coercitivas legales del Estado. Pero con esto no se niega que los dirigentes de organizaciones "privadas" tengan también a su disposición sanciones coercitivas, hasta del tipo de la pena de muerte. La máxima capacidad del legislador se puede deducir del hecho de que a la perfecta elaboración de las directivas corresponde una perfecta predisposición de los organismos de ejecución y verificación y una perfecta preparación del consenso "espontáneo" de las masas que deben "vivir" esas directivas, modificando sus propios hábitos, voluntades y convicciones de conformidad con ellas y con los fines que se proponen alcanzar. Si cada uno es legislador en el sentido más amplio del concepto, cada uno continuará siéndolo aunque acepte directivas de los otros. Al seguirlas, controla que también los demás lo hagan, al comprenderlas las divulga, convirtiéndolas en reglamentos de aplicación particular a zonas de vida restringida e individualizada.

En un estudio de la teoría financiera, de los impuestos [13], Mauro Fasiani habla de la "supuesta voluntad de aquel ser un poco místico llamado legislador". La expresión cautelosa tiene dos significados y se refiere a dos órdenes muy distintos de observaciones críticas. Por un lado, se refiere al hecho de que las consecuencias de una ley pueden ser diferentes de las "previstas", o sea de las deseadas conscientemente por el legislador. "Objetivamente", a la voluntas legislatoris, esto es, a los efectos previstos por el legislador individual, se sustituye la voluntas legis, el conjunto de consecuencias efectivas que el legislador no había previsto pero que de hecho, derivan de la ley dada. (Naturalmente, habría que analizar si los efectos que el legislador prevé de palabra, son previstos por el bona fide [buena fe] o sólo para crear el ambiente favorable a la aprobación de la ley y si los "fines" que el legislador pretende lograr no son más que un simple medio de propaganda ideológica o demagógica).

13 Schemi teorici ed "exponibilia finanziari, en la "Riforma Sociale" de setiembre-octubre de 1932.

Pero la expresión cautelosa tiene, además, otro significado que precisa el primero y lo define: la palabra "legislador" puede ser interpretada, en efecto, en un sentido muy amplio "hasta indicar con ella el conjunto de creencias, sentimientos, intereses y razonamientos difundidos en una colectividad, en un período histórico dado". Esto en realidad significa: 1) que el legislador individual (y por tal debe ser entendido no sólo en su actividad parlamentaria-estatal, sino también en cualquier otra actividad individual que en esferas más o menos amplias de la vida social busque modificar la realidad según ciertas líneas directivas) no puede jamás llevar a cabo acciones "arbitrarias", antihistóricas, ya que su acto de iniciativa, una vez ocurrido, obra como una fuerza en sí en un ámbito social determinado, provocando acciones y reacciones que son intrínsecas de este ámbito más que el acto en sí; 2) que cada acto legislativo o de voluntad directiva o normativa, debe ser valorizado especialmente en forma objetiva, por las consecuencias que pudiera acarrear; 3) que todo legislador sólo de modo abstracto y por comodidad de lenguaje podrá ser considerado como individuo, ya que en realidad expresa una determinada voluntad colectiva dispuesta a hacer efectiva su "voluntad", que sólo lo es porque la colectividad está dispuesta a hacerla efectiva; 4) que por lo tanto, cada individuo que prescinda de una voluntad colectiva y no trate de crearla, suscitarla, extenderla, reforzarla y organizarla es simplemente un tonto de capirote, un "profeta desarmado", un fuego fatuo [14].

14 Sobre este tema es preciso analizar lo que dice Pareto sobro las acciones lógicas y no lógicas en su Sociologia. Según Fasiani, para Pareto son "acciones lógicas aquellas que unen lógicamente el medio al fin, no sólo según el juicio del sujeto agente (fin subjetivo) sino también según el juicio del observador (fin objetivo). Las acciones no lógicas no tienen tal carácter. Su fin objetivo difiere del fin subjetivo". Fasiani no está satisfecho con esta terminología paretiana, pero su crítica permanece siempre en el mismo terreno puramente formal y esquemático de Pareto.

www.gramsci.org.ar