Racionalización de la producción y del trabajo. La tendencia de León Davidovich [7] estaba estrechamente ligada a esta serie de problemas, lo que no me parece que haya sido puesto bien en evidencia. Su contenido esencial desde este punto de vista, consistía en la voluntad "demasiado" resuelta (y por consiguiente no racionalizada) de dar la supremacía, en la vida nacional, a la industria y a los métodos industriales, de acelerar, mediante medios coercitivos exteriores, la disciplina y el orden en la producción, de adecuar las costumbres a las necesidades del trabajo. Dada la forma general de abordar todos los problemas vinculados a la tendencia, ésta debía desembocar necesariamente en una forma de bonapartismo, de allí por consiguiente la necesidad de suprimirla. Sus preocupaciones eran justas, pero las soluciones prácticas eran profundamente erróneas; en este desequilibrio entre teoría y práctica estaba innato el peligro, que por otro lado ya se había manifestado precedentemente, en 1921*. El principio de la coerción, directa e indirecta, en el ordenamiento de la producción y del trabajo es justo, pero la forma que había asumido era errónea: el modelo militar se había convertido en un prejuicio funesto y los ejércitos del trabajo fracasaron.

7 Lev Davidovitch Bronstein (Trotski). (N. de la R.).

* Gramsci hace referencia aquí a las discusiones producidas en la URSS por los anos 1921-1923, época de la NEP (Nueva Política Económica), sobre el problema de la industria y el papel de los sindicatos en la edificación de la sociedad socialista. Rechazando las concepciones de Lenin que veía en los sindicatos "no una organización estatal, no una organización coercitiva, sino una organización educativa, una organización que atrae e instruye, una escuela, escuela de gobierno, escuela de administración, escuela de comunismo" (Obras de Lenin, t. XXXII). Trotsky defendía en cambio la consigna de la estatificación sistemática de los sindicatos, exigía "que éstos fuesen transformados en un apéndice del aparato estatal, que se fusionasen con el Estado y se les transmitiese, como órganos del mismo, las funciones de dirección de la producción... En lugar del método de la persuasión, Trotsky propugnaba el método de la coacción, de la tajante imposición burocrática. Exigía la militarización del trabajo de los obreros y el empleo de métodos militares en los sindicatos y en la producción" (Historia del Partido Comunista de la Unión Soviética, edit. Anteo, 1961, pp. 280-281 y sigs.). (N. del T.).

Interés de León Davidovitch por el americanismo; sus artículos, sus encuestas sobre el "byt" [8] y sobre la literatura; estas actividades eran menos extrañas entre sí que cuanto lo parecía, ya que los nuevos métodos de trabajo están indisolublemente ligados a un determinado modo de vivir, de pensar y de sentir la vida; no se pueden obtener éxitos en un campo sin obtener resultados tangibles en el otro. En América, la racionalización del trabajo y el prohibicionismo están indudablemente ligados: las encuestas de los industriales sobre la vida íntima de los obreros, los servicios de inspecciones creados en algunas empresas para controlar la "moralidad" de los obreros, son necesidades del nuevo método de trabajo. Reírse de estas iniciativas (aunque hayan fracasado) y ver en ellas sólo, una manifestación hipócrita de "puritanismo", es rehusarse a comprender la importancia, el significado y el alcance objetivo del fenómeno americano, que es también el mayor esfuerzo colectivo verificado hasta ahora para crear, con rapidez inaudita y con una conciencia de los fines jamás vista en la historia, un tipo nuevo de trabajador y de hombre. La expresión "conciencia del fin" puede parecer por lo menos humorística para quien recuerde la frase de Taylor sobre el "gorila amaestrado". Taylor expresa, en efecto, con un cinismo brutal el fin de la sociedad americana: desarrollar en grado máximo en el trabajador las actitudes maquinales y automáticas, destruir el viejo nexo psicofísico del trabajo profesional calificado que exigía una cierta participación activa de la inteligencia, de la fantasía, de la iniciativa del trabajador y reducir las operaciones productivas a su sólo aspecto físico y maquinal. Pero, en realidad, no se trata de novedades originales, se trata únicamente de la fase más reciente de un largo proceso que se ha iniciado con el nacimiento del mismo industrialismo, fase que es sólo más intensa que las precedentes y se manifiesta bajo formas más brutales, pero que será superada mediante la creación de un nuevo nexo psicofísico de tipo diferente de los precedentes e indudablemente superior. Se producirá ineluctablemente una sección forzada, una parte de la vieja clase trabajadora será despiadadamente eliminada del mundo del trabajo y quizás del mundo tout court [absolutamente].

8 "Byt": significa en ruso el modo de vida. (N. de la R.).

Desde este punto de vista es preciso estudiar las iniciativas "puritanas" de los industriales americanos tipo Ford. Es cierto que ellos no se preocupan por la "humanidad" y la "espiritualidad" del trabajador, que son destruidas de inmediato. Esta "humanidad y espiritualidad" sólo puede realizarse en el mundo de la producción y del trabajo, en la "creación" productiva; era máxima en el artesano, en el "demiurgo", cuando la personalidad del trabajador se reflejaba toda en el objeto creado, cuando era aún muy fuerte la ligazón entre arte y trabajo. Pero justamente contra este "humanismo" lucha el nuevo industrialismo. Las iniciativas "puritanas" tienen sólo el fin de conservar, fuera del trabajo, un cierto equilibrio psicofísico que impida el colapso fisiológico del trabajador, exprimido por el nuevo método de producción. Este equilibrio no puede dejar de ser puramente exterior y mecánico, pero podrá convertirse en interior si es propuesto por el mismo trabajador y no impuesto desde afuera, si es propuesto por una nueva forma de sociedad, con medios apropiados y originales. El industrial americano se preocupa por mantener la continuidad de la eficiencia física del trabajador, de su eficiencia muscular nerviosa: su interés es tener una maestranza estable, un complejo permanentemente en forma, porque el conjunto humano (el trabajador colectivo) de una empresa es una máquina que no debe ser desmontada con demasiada frecuencia y cuya renovación en sus piezas fundamentales debe ser realizada sin que se sufran enormes pérdidas.

El denominado "alto salario" es un elemento dependiente de esta necesidad: es el instrumento para seleccionar una maestranza adaptada al sistema de producción y de trabajo y para mantenerla en forma estable. Pero el alto salario es de doble filo: es preciso que el trabajador gaste "racionalmente" los sueldos más abundantes, para mantener, renovar y posiblemente acrecentar su eficiencia muscular nerviosa, no para destruirla o cortarla. De allí entonces que la lucha contra el alcohol, el agente más peligroso de destrucción de las fuerzas de trabajo, se convierta en función del Estado. Es posible que otras luchas "puritanas" se conviertan también en función del Estado, si la iniciativa privada de los industriales se demuestra insuficiente, o si se desencadena una crisis de moralidad demasiado profunda y extensa en las masas trabajadoras, lo que podría ocurrir como consecuencia de una prolongada crisis de desocupación.

A la cuestión del alcohol está ligada la cuestión sexual. El abuso y la irregularidad de las funciones sexuales es, después del alcoholismo, el enemigo más peligroso de las energías nerviosas y es una observación corriente que el trabajo "obsesionante" provoca depravaciones alcohólicas y sexuales. Las tentativas realizadas por Ford de intervenir, mediante un cuerpo de inspectores, en la vida privada de sus dependientes y controlar cómo gastaban su salario y cómo vivían, es un indicio de estas tendencias todavía "privadas" o latentes que pueden transformarse, en cierto momento, en ideología estatal, injertándose en el puritanismo tradicional, vale decir, presentándose como un renacimiento de la moral de los pioneros, del "verdadero" americanismo, etc. El hecho más notable del fenómeno americano con relación a estas manifestaciones es el distanciamiento que se ha formado y que se irá acentuando cada vez más entre la moralidad-costumbre de los trabajadores y la de los otros estratos de la población.

El prohibicionismo ha dado ya un ejemplo de tal separación. ¿Quién consumía el alcohol introducido de contrabando en los Estados Unidos? El alcohol se había convertido en una mercancía de gran lujo y ni aún los más altos salarios podían permitir su consumo a los más amplios estratos de las masas trabajadoras. Quien trabaja por un salario, con un horario fijo, no tiene tiempo de dedicarse a la búsqueda del alcohol, de dedicarse al deporte, de eludir las leyes. La misma observación se puede hacer respecto de la sexualidad. La "caza de la mujer, demanda demasiado loisirs [ocio], en el obrero del nuevo tipo se repetirá, de otra manera, lo que ocurre en los villorrios campesinos. La relativa estabilidad de las uniones sexuales campesinas está ligada estrechamente al sistema de trabajo del campo. El campesino que regresa a su casa por la tarde luego de una larga y fatigante jornada de trabajo, desea la Venerem facilem parabilemque de la que habla Horacio *; no está dispuesto a ronronear en torno a las mujeres de fortuna; ama a su mujer, segura, intachable, que no cometerá adulterios y no pretenderá la comedia de la seducción y del estupro para ser poseída. Parece que así la función sexual se mecaniza, pero en realidad se trata del nacimiento de una nueva forma de unión sexual sin los colores "deslumbrantes, del oropel romántico propio del pequeño burgués y del bohemio desocupado. Aparece claramente que el nuevo industrialismo desea la monogamia, quiere que el hombre-trabajador no disipe sus energías nerviosas en la búsqueda desordenada y excitante de la satisfacción sexual ocasional. El obrero que va al trabajo después de una noche de "exceso", no es un buen trabajador, la exaltación pasional no puede marchar de acuerdo con los movimientos cronometrados de los gestos productivos ligados a los más perfectos automatismos. Este complejo de compresiones y coerciones directas e indirectas ejercidas sobre la masa obtendrá indudablemente resultados y surgirá una nueva forma de unión sexual de la cual la monogamia y la estabilidad relativa deben, según parece, ser los elementos característicos y fundamentales.

* Venerem facilem parabilemque: el amor fácil está siempre a mi alcance, cita del poeta latino Horacio (Sátiras, Libro II, versículo 119). (N. del T.).

Sería interesante conocer los resultados estadísticos de los fenómenos de desviaciones de las costumbres sexuales oficialmente preconizados en los Estados Unidos, analizados por grupos sociales: se verificará que por lo general los divorcios son particularmente numerosos en las clases altas. Esta separación entre la moralidad de las clases trabajadoras y la de elementos cada vez más numerosos de las clases dirigentes, en los Estados Unidos, parece ser uno de los fenómenos más interesantes y ricos en consecuencias. Hasta hace poco tiempo el americano era un pueblo de trabajadores: la "vocación laboriosa" no era un elemento inherente sólo a la clase obrera, sino también una cualidad específica de las clases dirigentes. El hecho de que un millonario continuase prácticamente trabajando hasta que la enfermedad o la vejez lo obligasen al reposo y que su actividad ocupase un número elevado de horas en su jornada, constituye un fenómeno típicamente americano, y una americanada de lo más extravagante para el europeo medio. Se ha subrayado precedentemente que esta diferencia entre Americanos y Europeos está dada por la ausencia de "tradiciones" en los Estados Unidos, en la medida en que tradición significa igualmente residuo pasivo de todas las formas sociales superadas por la historia. En los Estados Unidos en cambio es reciente todavía la "tradición" de los pioneros, es decir, de fuertes individualidades cuya "vocación laboriosa" había alcanzado la mayor intensidad y vigor, de hombres que directamente y no por el trámite de un ejército de esclavos y de siervos, entraban en enérgico contacto con las fuerzas naturales para dominarlas y explotarlas victoriosamente. Son estos residuos pasivos los que en Europa resisten al americanismo ("representan, dicen ellos, la calidad, etc.") porque comprenden instintivamente que las nuevas formas de producción y de trabajo los barrerían implacablemente. Pero si es verdad que en Europa, en este caso, las antiguallas aún no enterradas serían definitivamente destruidas, ¿qué comienza a producirse en la misma América? El fenómeno del distanciamiento de la moralidad arriba mencionada muestra que se están creando márgenes de pasividad social cada vez más amplios, Parece que las mujeres juegan un papel dominante en este fenómeno. El hombre-industrial continúa trabajando aunque sea millonario, pero su esposa y sus hijas se transforman cada vez más en "mamíferos de lujo". Los concursos de belleza, los concursos para seleccionar actrices de cine (recordar las 30.000 muchachas italianas que en 1926 enviaron su fotografía en traje de baño a la Fox), el teatro, etc., seleccionando la belleza, femenina mundial y poniéndola en concurso, suscitando una mentalidad de prostitución; es la "trata de blancas" legalizada por las clases altas. Las mujeres, ociosas, viajan, atraviesan continuamente cl océano para venir a. Europa, escapan al prohibicionismo patrio y contraen "matrimonios" estacionales (recordar que a los capitanes de marina de los Estados Unidos se les retiró la facultad de celebrar matrimonios a bordo porque muchas parejas se casaban al partir de Europa y se divorciaban antes del desembarco en América): es la prostitución real que se desborda, apenas oculta bajo frágiles formalidades jurídicas.

Estos fenómenos propios de las clases altas tornarán más difícil la coerción sobre las masas trabajadoras para conformarlas a las necesidades de la nueva industria; en todo caso determinan una fractura psicológica y aceleran la cristalización y la saturación de los grupos sociales, tornando evidente su transformación en castas, como ocurrió en Europa.